Radio Islam Chile
Centro Islámico de Chile

Jutbah Semanal

Traducción al español de la Jutbah que se dicta en árabe desde el Mimbar de Mezquita As-Salam, cada viernes y en los Eid.

LA PURIFICACIÓN DEL ALMA

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Dice Allâh Altísimo: “¡Por el sol y su claridad matinal! ¡Por la luna cuando lo sigue! ¡Por el día cuando lo descubre! ¡Por la noche cuando lo cubre! ¡Por el cielo y cómo fue edificado! ¡Por la tierra y cómo fue extendida! ¡Por un alma y Quien la modeló! Y le infundió su rebeldía y su obediencia. Que habrá triunfado el que la purifique y habrá perdido quien la lleve al extravío” [Sûrah Ash-Shams (91), âyât 1 a 10].

Dice también: “Igualmente os hemos enviado un Mensajero que viene de vosotros mismos y que os recita Nuestros signos, os purifica, os enseña el Libro y la Sabiduría y os enseña lo que no sabíais” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 151].

Dice también: “Habrá triunfado quien se purifique, recuerde el nombre de su Señor y rece” [Sûrah Al-Â’lâ (87), âyât 14 y 15].

Se narra entre las súplicas del Enviado de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), que dijo: “¡Oh, Allâh! Otórgale a mi alma el temor hacia Ti, y purifícala, pues Tu eres quien mejor la puede purificar”.

Hermanos y hermanas, el estado del alma de la persona condiciona su manera de vivir en esta vida mundana, así como influye en el destino final en la Otra Vida. Allâh Altísimo ha decretado en Su Libro, que habrá triunfado quien purifique su alma y habrá fracasado quien la corrompa. Es por eso, hermanos y hermanas, que la misión de todos los enviados de Allâh ha sido trabajar en las almas de la gente para purificarlas y salvarlas de la corrupción.

Dice el Altísimo: “Igualmente os hemos enviado un Mensajero que viene de vosotros mismos y que os recita Nuestros signos, os purifica, os enseña el Libro y la Sabiduría y os enseña lo que no sabíais” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 151]. Cuando cada musulmán se preocupa de purificar y sanar su alma, se beneficia él mismo, naturalmente, pero también se abrirá el camino a una sociedad pura y sana. ¿Pero cómo saber si nuestras almas necesitan ser purificadas? Cada uno de nosotros, cada musulmán, cada musulmana debe revisar su propia situación. Si sentimos desgano al cumplir con nuestras obligaciones hacia Allâh, o nos pesa realizar obras voluntarias para ganar más recompensa, o si nos tomamos a la ligera los pecados que cometemos, o si nuestras almas no se conmueven al incurrir en una falta. O si sentimos nuestros corazones llenos de arrogancia, orgullo, envidia u otra enfermedad, todos estos son indicadores de que nuestras almas deben ser purificadas.

Nuestro Señor es Misericordioso y Compasivo, y conoce las debilidades y fortalezas de los seres humanos porque somos Sus criaturas, por eso no puede haber mejor manera de sanar el alma, que la manera que Él nos ha enseñado por medio de la Revelación hacia Sus enviados.

El primer paso para la purificación del alma es reconocer sus defectos y luego trabajar con firmeza y constancia para solucionarlos. Dice Allâh: “los que luchan por Nosotros, les guiaremos a Nuestro camino, es cierto que Allâh está con los que hacen el bien” [Sûrah Al-Ankabût (29), âyah 69].

Luego el siguiente paso es acercarse a Allâh por medio de los actos de adoración y obediencia, empezando por las acciones obligatorias y añadiendo lo que más podamos de obras voluntarias. Recordemos lo que Allâh dice en el Qurân con respecto al salâh, por ejemplo, dice Allâh: “es cierto que el salâh impide la indecencia y lo reprobable” [Sûrah Al-Ankabût (29), âyah 45].

Dijo nuestro querido Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Haz abundante suÿûd (salâh), porque por cada vez que te prosternes ante Allâh, Allâh te elevará un rango, y te perdonará una falta”. El zakâh y la sadaqah también nos purifican, dice Allâh Altísimo: “Exígeles que den dádivas de sus riquezas y con ellos los limpiarás y los purificarás. Y pide por ellos, pues realmente tus oraciones son para ellos una garantía. Y Allâh es Quien oye y Quien sabe” [Sûrah At-Taubah (9), âyah 103]. El zakâh y la sadaqah sirven para sanar nuestras almas, así como nos enseñan a pasar por sobre nuestros deseos y nuestros intereses.

El ayuno tanto obligatorio como voluntario sirve para purificar el alma y adquirir el temor de Allâh. En el ayuno dejamos las cosas lícitas durante unas horas, sólo para complacer a Allâh, por lo tanto es un entrenamiento para dejar lo ilícito en todo momento buscando la complacencia de nuestro Señor. Dice Allâh Altísimo: “¡Creyentes! Se os ha prescrito el ayuno al igual que se les prescribió a los que os precedieron. ¡Ojalá tengáis temor (de Allâh)!” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 183].

El recuerdo de lo efímero que es nuestro paso por el mundo, y que la muerte es una realidad que se presentará sin falta, también ayuda a sanar los males del alma. Es por eso que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) nos aconsejó visitar las tumbas, para que su visita genere en nosotros el efecto que hemos mencionado.

Por supuesto la lectura de la palabra de Allâh tiene muchísima importancia a la hora de trabajar sobre nuestra alma, por eso nuestra conexión con el Libro de Allâh debe ser fuerte y permanente. Escuchar la recitación del Qurân también tiene mucho beneficio.

El recuerdo de Allâh es tranquilidad para nuestros corazones, y purificación para nuestras almas, dice Allâh Altísimo: “Los que creen y tranquilizan sus corazones por medio del recuerdo de Allâh. ¿Pues no es acaso con el recuerdo de Allâh con lo que se tranquilizan los corazones?” [Sûrah Ar-Ra’ad (13), âyah 28].

Hermanos y hermanas, con la limpieza de nuestras almas alcanzaremos la complacencia de Allâh y el Paraíso que fue prometido a los creyentes. También podremos vivir en el Dunia de la manera que complace a Allâh, que a la vez es la manera que nos sirve en lo personal, como también para la sociedad.

Le pedimos a Allâh Altísimo que nos guíe con su infinita misericordia hacia lo mejor de esta vida y la otra. Amîn.

Was-salâmu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh

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