Jutbah Semanal

Traducción al español de la Jutbah que se dicta en árabe desde el Mimbar de Mezquita As-Salam, cada viernes y en los Eid.

AT-TARBIAH, LA EDUCACIÓN ISLÁMICA DE LOS NIÑOS Y NIÑAS

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Allâh nos ha bendecido con innumerables dones y favores, cada cosa que vemos en este mundo Allâh la ha creado para nosotros. De entre todos estos dones, existe uno que es un verdadero regalo, nuestros hijos e hijas.

Para dimensionar el verdadero valor de este don, podemos preguntar a aquellas parejas casadas y deseosas de tener hijos, pero que no pueden tenerlos. Así mismo, el valor de los niños puede ser preguntado a aquellas parejas que tienen sólo niñas, y viceversa. Por supuesto, esto es el decreto y la orden de Allâh. Como dice Allâh en el Qurân: “De Allâh es la soberanía de los cielos y de la tierra. Él crea lo que quiere concediéndole a quien quiere hembras y a quien quiere varones. O concediéndole parejas de varones y hembras. Y a quien quiere lo hace estéril. Realmente Él es Conocedor, Poderoso” [Sûrah Ash-Shurâ (42), âyât 49 y 50].

Allâh es el Único que regula todos los asuntos que ocurren en el mundo, al respecto dice el Qurân: “y que Él hace reír y hace llorar, da la muerte y da la vida. Y creó a la pareja: macho y hembra, de una gota de esperma eyaculada” [Sûrah An-Naÿm (53), âyât 43 a 46].

Nuestros hijos e hijas son la frescura de nuestros ojos, y adornan nuestra vida. Allâh dice: “La riqueza y los hijos son el adorno de la vida de este mundo” [Sûrah Al-Kahf (18), âyah 46]. Nuestros hijos e hijas son una bondad de Allâh para nosotros, y al mismo tiempo son una responsabilidad. Pero esta responsabilidad es un regalo, no una carga, siempre que sean criados de acuerdo a los deseos de Allâh, seguirá siendo un regalo, pero cuando los no son tratados de acuerdo a los deseos de Allâh, este preciado regalo se vuelve un medio de egoísmo.

El Profeta Dâwûd (‘alaihis-salam) solía rogar a Allâh, pidiendo cuatro cosas y refugiándose de otras cuatro cosas. Pedía una lengua que recordara mucho a Allâh; un corazón lleno de  gratitud; un cuerpo que sea paciente; una esposa que lo asista en sus asuntos mundanales y del Dîn. En realidad, pedía a Allâh por todo lo bueno de este mundo; y las cuatro cosas de las que pedía protección eran una riqueza que sea una carga; un hijo que se transforme en mi amo; un vecino que si ve algo bueno de mi lo oculta y cuando ve algo malo de mi lo hace público; una esposa que me haga envejecer antes de envejecer.

Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) explica en un hadîth que, si damos Tarbiah correcta a nuestros hijos e hijas, estaremos con él en el Ÿannah. El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo que quien cuida a dos hijas de manera correcta, hasta que lleguen a la pubertad, esta persona y Él estarán así de cerca en el Ÿannah, mostrando y juntando dos de sus dedos.

Hoy, como padres, pensamos que solamente tenemos derechos sobre nuestros hijos, pero olvidamos que nuestros hijos también tienen derechos sobre nosotros. Una vez una persona fue ante ‘Umar (radiallâhu ‘anhu) para quejarse de que su hijo le era desobediente. ‘Umar (radiallâhu ‘anhu) reprendió y amonesto al niño, quien le dijo: “‘Umar, tú me has explicado los derechos de los padres ¿Acaso tenemos nosotros derechos sobre nuestros padres?” ‘Umar (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Si, los hijos tienen tres derechos sobre sus padres. Primero: un padre es responsable de elegir la madre correcta para su futura descendencia; segundo: debe dar un correcto y adecuado nombre a sus hijos e hijas; tercero: darles educación islámica y enseñarles el Qurân”. Después de esto, el joven dijo: “Mi padre no me ha dado nada de esto”. ‘Umar (radiallâhu ‘anhu) se dirigió al padre y le dijo: “Tú has fallado con tu hijo antes de que él fallase contigo. Tú le has desobedecido antes de que él te desobedeciera a ti. Tú lo has destruido antes de que él te destruyera”.

Así que es de la mayor importancia que aprendamos cuales son los derechos de nuestros hijos e hijas sobre nosotros, y es injusticia no enseñarle el Dîn a los hijos. Los niños necesitan ser preparados para confrontar la Fitnah de hoy en día, y a sus enemigos, que son Shaitân y el nafs (el ego). Porque cuando un niño llega a este mundo, es atacado por su primer enemigo que es Shaitân, y lo podemos notar cuando un niño y niña nace, ya que lo primero que hace es llorar, no porque este sintiendo frio o por que cambió su ambiente, si no que recibe un pellizco de Shaitân, y este le anuncia que será su enemigo hasta que muera, según narra un hadîth.

Entonces es nuestra responsabilidad entrenar y educar a nuestros hijos y darles la formación y conducta islámica correcta.

Hoy entendemos que un huérfano es aquel niño o niña que no tiene padres, pero también hay otro tipo de huérfano, que es aquel niño o niña que tiene a ambos padres pero que ha sido privado de educación islámica y del buen Ajlâq, debido a que sus padres están ocupados en asuntos mundanales,

Entonces respetados hermanos y hermanas, nuestros hijos e hijas son una amânah, y tendremos que responder por ellos ante Allâh en el Día del Qiyâmah. Hoy entendemos nuestras responsabilidades como padres con nuestros hijos e hijas, que son: Darles abrigo, comida, ropa, etc. Y nos preocupamos de que obtengan bienes financieros y que tengan cierto grado o título. Para esto nos hemos preparado, para hacer todo tipo de sacrificios por su futuro en este mundo, pero ¿Cuántos de nosotros como padres estamos preocupados de lo que pasará con nuestros hijos al tiempo de su muerte, en sus tumbas, cuando estén en frente de Allâh?

El Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Cada uno de ustedes es un pastor, y cada uno de ustedes será preguntado respecto de su rebaño, un hombre es un pastor en su casa, y su responsabilidad por la que será preguntado; similarmente una mujer es la pastora de la casa de su esposo, y será preguntada de acuerdo con sus responsabilidades”. En otro hadîth, Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Allâh preguntará a cada pastor por su rebaño, si lo protegió o lo destruyo”.

La primera cosa que cada padre debe enseñar a sus hijos es el Imân (la fe) y como conectarse con Allâh, esto lo aprendemos de la vida de los profetas (‘alaihimus-salam), Allâh dice: “Y esto fue un legado que Ibrahim dejó a sus hijos. Y lo mismo hizo Yaqûb (cuando dijo): ¡Hijos míos! Allâh os ha elegido la práctica de Adoración, no muráis pues sin ser musulmanes. ¿Acaso estabais allí, presentes, cuando le vino la muerte a Yaqûb? Cuando dijo a sus hijos: ¿Qué adoraréis cuando yo ya no esté? Dijeron: Adoraremos a tu Dios y al Dios de tus padres: Ibrahim, Ismâ‘il e Ishaq, que es un Dios Único; y a Él estaremos sometidos” [Sûrah Al Baqarah (2), âyât 132 y 133].

De igual manera si miramos los consejos y enseñanzas de Luqmân, encontraremos que el primer consejo que le da a su hijo fue acerca del îmân. Allâh dice: “Y cuando Luqmân le dijo a su hijo aconsejándole: ¡Hijo mío! No asocies nada ni nadie con Allâh, pues hacerlo es una enorme injusticia” [Sûrah Luqmân (31), âyah 13].

Es nuestra obligación transmitir a nuestros hijos e hijas el îmân, tratando en cada oportunidad de transmitirles la realidad de que Allâh es el Creador, Allâh es el que hace, Allâh es el que deshace, Allâh es el que da y Él es el que quita, Allâh es el que construye y Él es quien destruye, Allâh es quien controla todas las cosas y todas las condiciones, y en todo momento debemos dirigirnos hacia Allâh. Dice Allâh en el Qurân: “Incluso el peso de un grano de mostaza dentro de una roca, o en los cielos, o en la tierra, Allâh lo sacará a la luz” [Sûrah Luqmân (31), âyah 16].

La segunda cosa que tenemos que inculcar en la vida de nuestros hijos es AsSalâh, la oración. Al respecto dice Allâh: “¡Señor mío! Hazme establecer la Oración a mí y a alguien de mi descendencia” [Sûrah Ibrâhîm (149, âyah 40]; y dijo Luqmân a su hijo, según narra el Qurân: “¡Hijo mío! Establece la Oración, ordena lo reconocido, prohíbe lo reprobable y ten paciencia con lo que venga, es cierto que eso es parte de los asuntos que requieren entereza” [Sûrah Luqmân (31), âyah 17].

No es solo enseñarles a nuestros hijos e hijas AsSalâh, si no que deben entender que a través de la oración podemos tomar de los tesoros de Allâh. Es por eso es por lo que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) nos ordena que cuando nuestros hijos alcanzan los siete años debemos ordenarles que hagan su salâh, y cuando llegan a los diez años debemos aleccionarlos si no lo hacen.

Después de la oración, tenemos que hacer un esfuerzo por inculcar en los hijos la necesidad de que se preparen para el Âjirah, la Otra Vida. En esta vida mundanal nuestro esfuerzo debe ser proteger a nuestros inocentes hijos del frio, el hambre y los sufrimientos, pero respetados padres y madres, el Día del Qiyâmah, el Día de la Distinción, el Día del Remordimiento, o el Día del Desengaño, si no les damos la enseñanza correcta tendrán que enfrentar el frio, el hambre y los sufrimientos eternos en la Próxima Vida. Allâh dice: “¡Vosotros que creéis! Guardaos a vosotros mismos y a vuestra gente de un fuego cuyo combustible serán los hombres y las piedras. Sobre él habrá ángeles duros y violentos que no desobedecerán a Allâh en lo que les ordene, sino que harán lo que se les ordene” [Sûrah At-Tahrîm (66), âyah 6].

Es por eso el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo una vez a su hija Fâtimah (radiallâhu ‘anhâ): “¡Oh Fâtimah! Toma cualquier cosa que desees de este Dunia (el mundo), pero no te quedes en el engaño de que, por ser la hija de Muhammad, no tendrás que rendir cuenta. ¡Mi Fâtimah! Tu juicio será separado del mío”. Cuando murió Fâtimah (radiallâhu ‘anhâ), dijo Abû Dhar (radiallâhu ‘anhu) dirigiéndose a la tumba: “¡Oh tumba! ¿Sabes a quien te hemos traído? Ella es la hija de Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), la esposa de ‘Ali (radiallâhu ‘anhu) y la madre de Hasan y Husein (radiallâhu ‘anhumâ), la tumba respondió: “¡Oh Abû Dhar! No veo quien viene, sino que veo con qué viene”.

Entonces mis respetadas madres y hermanas ¿Cuál es la condición de nuestras hijas? ¿Estamos enseñándoles que sean como era Fâtimah (radiallâhu ‘anhâ)? ¿Les enseñamos e inculcamos las cualidades que tenían las nobles hijas de Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam)?

Respetados padres y madres, es nuestra responsabilidad que cuidemos esta amânah que Allâh nos delegó que son nuestro queridos hijos e hijas. Cuidarlos significa darles Tarbiah islámica correcta, buenos modales y educación. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo que el mejor regalo que cualquier padre le puede dar a cualquier hijo son enseñanzas de buena conducta y modales islámicos. El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Quiera Allâh tener misericordia sobre aquel padre que ayuda a su hijo en hacer el bien”.

Y aún más, debemos preparar a nuestros hijos para aprender el Dîn, practicarlo y propagarlo alrededor del mundo

Hermanos y hermanas, madres y padres, si nosotros le damos a nuestros hijos e hijas la enseñanza correcta, ellos serán la frescura de nuestros ojos y después de que dejemos este mundo rezarán por nosotros y cualquier bien que hicimos por ellos por darles el conocimiento del Dîn será un medio de sadaqah ÿariah, es decir una caridad permanente en nombre nuestro hasta el Día del Qiyâmah.

Quiera Allâh darnos la capacidad para entender estás valiosas enseñanzas y nos dé también el éxito en llevarlas a la realidad en nuestras vidas y la vida de nuestro hijos e hijas. Âmîn.

Was-salâmu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh

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