Jutbah Semanal
Traducción al español de la Jutbah que se dicta en árabe desde el Mimbar de Mezquita As-Salam, cada viernes y en los Eid.
- Viernes, 10 de Octubre de 2025
- Yumu‘ah, 18 de Rabi'ul-Ajir de 1446
- Imâm: Sh. Sulayman E. Jada
ALLÂH ES BELLO Y AMA LA BELLEZA
En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.
Allah creó las almas humanas con una inclinación natural hacia la belleza, hacia lo que es armonioso y placentero. A todos nos ha dado el gusto por la hermosura, el deseo de adornarnos, de apreciar los colores que se combinan con suavidad, los paisajes que transmiten equilibrio y serenidad. Esa inclinación hacia el embellecimiento y la elegancia forma parte de nuestra naturaleza y también de nuestra humanidad.
El Islam es el Dîn de la naturaleza pura, conforme a la esencia con la que Allâh creó al ser humano. En esa naturaleza está el amor por lo bello, la limpieza, la pureza y el refinamiento. Porque el ser humano es cuerpo y alma: un cuerpo que trabaja, come, se cansa y duerme, y un alma que percibe la belleza, la armonía y la luz.
La belleza agrada al corazón y tranquiliza la vista; en ella Allah puso alegría y bienestar. Quien goza de la belleza vive con serenidad, orden y sonrisa; con creatividad, equilibrio y pensamiento claro. Por eso dijeron los sabios: “Cuanto más noble y elevado es el siervo, más profundo es su sentido de la belleza y su aprecio por la elegancia.”
El Qurân: un libro lleno de belleza
El Libro de Allah está lleno de belleza. Habla de ella, invita a contemplarla y está impregnado de sus significados. Allah dice: “¿Acaso no miran al cielo sobre ellos? ¿cómo lo hemos construido y embellecido, sin imperfección alguna? Y extendimos la tierra, colocamos en ella firmes montañas y hicimos brotar de ella toda especie de plantas hermosas, como signo y recuerdo para todo siervo que se vuelve a Allah.” (Sura Qâf, 50:6-8). Y dice también: “Él creó siete cielos en armonía; no verás en la creación del Misericordioso ninguna falta. Vuelve tu mirada, ¿ves algún defecto? Luego vuelve tu mirada una y otra vez: volverá a ti cansada y humillada.” (Sura al-Mulk, 67:3-4)
Y sobre la belleza de la noche y el firmamento dice Allâh: “Hemos adornado el cielo más cercano con lámparas y las hemos hecho proyectiles contra los demonios.” (Sura al-Mulk, 67:5); “Y colocamos en el cielo constelaciones y lo embellecimos para quienes miran.” (Sura al-Hijr, 15:16)
Y respecto a la tierra dice: “Cuando la tierra se adorna y embellece…” (Sura Yunus, 10:24); “Él hizo para ustedes la tierra estable, el cielo un techo, los formó con la mejor figura y los proveyó de cosas buenas. Ése es Allah, vuestro Señor, bendito sea Allah, Señor del universo.” (Sura Ghâfir, 40:64)
Y sobre los frutos y las plantas dice: “Hemos hecho descender agua bendita del cielo y con ella hicimos brotar jardines llenos de esplendor. ¿Acaso hay otra divinidad junto a Allah? Ellos son un pueblo que se desvía.” (Sura an-Naml, 27:60)
Belleza y gratitud
La belleza es una de las bendiciones de Allah. No es solo una necesidad material, como comer, vestir o transportarse, sino un deleite espiritual. Allah quiso que la utilidad y la belleza se encuentren juntas: el alimento nutre y también complace; la vestimenta cubre y también embellece; el hogar protege y también ofrece sosiego. Por eso el creyente agradece no solo la utilidad, sino también la hermosura. Cada cosa bella que contemplamos es un recordatorio de Su misericordia. Al respecto Allah dice: “Él creó para ustedes los animales, en los cuales hay abrigo y otros beneficios, y de ellos comen. En ellos hay hermosura cuando los llevan al pastar y cuando los regresan. Y los caballos, mulos y asnos los creó para que los monten y como adorno.” (Sura an-Nahl, 16:5-8).
El Mensajero de Allah (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Allah es Bello y ama la belleza.” [Muslim]. Los sabios explicaron que Allah es bello en Su Esencia, en Sus Atributos y en Sus actos; que todo lo bello proviene de Él, y que nos ha invitado a admirar y a cuidar la belleza en todas sus formas. El ojo se deleita con lo que es hermoso, el oído con lo que es armonioso, el olfato con lo que es puro, la mano con lo que es suave, y el paladar con lo que es sabroso. La belleza rodea al ser humano por todos los sentidos y despierta su corazón.
El ejemplo del Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam)
Nuestro amado Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) fue el modelo supremo de la belleza interior y exterior. Allah le ordenó desde el inicio de la revelación: “Purifica tus vestiduras.” (Sura al-Muddaththir, 74:4), y él obedeció ese mandato con perfección. Su apariencia, su carácter y su comportamiento irradiaban luz y armonía.
Los compañeros describieron su hermosura diciendo:
Hind ibn Abî Hâla (radiallâhu ‘anhâ) dijo: “El Mensajero de Allah (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) tenía un semblante majestuoso; su rostro brillaba como la luna llena.”
Jâbir ibn Samura (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Vi al Mensajero de Allah (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) una noche clara; miré su rostro y luego miré la luna, y juro que él era más hermoso que la luna.”
Anas ibn Mâlik (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Nunca olí un perfume más puro que el aroma del Mensajero de Allah (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), ni toqué seda o brocado más suave que su piel.”
Aisha (radiallâhu ‘anhâ) narró que el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) solía arreglar su barba y su cabello antes de salir, y cuando ella le preguntó por qué, él respondió: “Sí, cuando uno sale a ver a sus hermanos, que se prepare y se arregle, pues Allah es Bello y ama la belleza.”
La limpieza y el embellecimiento en la Sunnah
Por el amor que Allah tiene a la belleza, nos prescribió las prácticas de la pureza natural. Dijo el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Cinco cosas forman parte de la naturaleza pura: la circuncisión, afeitar el vello púbico, cortarse las uñas, depilarse las axilas y recortarse el bigote.” [Bujari y Muslim]
Algunos que carecen de entendimiento podrían decir: “Nosotros estamos ocupados con los problemas de la Ummah.” Pero respondemos: ¿Acaso hay alguien más ocupado que el Mensajero de Allah (sallallâhu ‘alaihi wa sallam)? Aun así, él cuidaba de su limpieza, su apariencia y exhortaba a sus compañeros a hacerlo.
Sahl Ibn Hanzaliya Al-Ansarî (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Estábamos con el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y dijo: “Ustedes van a reunirse con sus hermanos; así que arreglen sus monturas y cuiden su vestimenta, de modo que se vean entre la gente como una marca hermosa, pues ciertamente Allâh no ama la grosería ni la vulgaridad” [Abû Dâwûd].
El Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) se molestaba cuando veía descuido en la apariencia y el aseo. En una ocasión, un hombre entró ante él con el cabello y la barba despeinados; el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) le hizo una señal con la mano para que saliera, como indicándole que se arreglara el cabello. El hombre lo hizo y volvió. Entonces el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “¿Acaso no es mejor esto que venir con el cabello alborotado como si fuera un demonio?” [Mâlik].
También vio al Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) a un hombre desaliñado, con el cabello enmarañado, y dijo: “¿Acaso este no encuentra algo con lo que pueda alisar su cabello?” Y vio a otro hombre con ropas raídas y le preguntó: “¿Tienes bienes?” Dijo: “Sí.” Preguntó: “¿De qué tipo de bienes?” Respondió: “De todo lo que Allâh me ha dado: camellos y ovejas”. Entonces el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) le dijo: “Que se vea sobre ti la bendición y la generosidad de Allâh” Y dijo (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “No entrará en el Fuego quien tenga en su corazón el peso de un átomo de fe, y no entrará en el Paraíso quien tenga en su corazón una partícula de arrogancia” Entonces un hombre dijo: “¡Oh Mensajero de Allâh! A mí me gusta que mi ropa esté limpia, mi cabello perfumado, y que las correas de mis sandalias sean nuevas…” y mencionó otras cosas. “¿Eso es arrogancia, oh Mensajero de Allâh?” El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) respondió: “No, eso es belleza. Allâh es Bello y ama la belleza. La arrogancia es rechazar la verdad y despreciar a la gente” [Muslim].
El ejemplo de los Compañeros y los Justos Predecesores
Los Sahabah (radiallâhu ‘anhum) y los piadosos predecesores después de ellos siguieron fielmente las enseñanzas del Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y su ejemplo.
‘Umar Ibn Al-Jattâb (radiallâhu ‘anhu) dijo: “La dignidad del hombre se refleja en la limpieza de su ropa”. ‘Abdullâh Ibn Mas‘ûd (radiallâhu ‘anhu) solía usar buen perfume y ropa limpia cuando hacía el salâh. Cuando ‘Abdullâh Ibn ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhumâ) fue a debatir con los jariyitas, se vistió con las mejores túnicas del Yemen y fue a verlos. Ellos le dijeron: “Bienvenido, hijo de ‘Abbâs ¿Qué es esta ropa tan elegante?” Él respondió: “¿Por qué me critican? He visto al Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) con las mejores túnicas”.
Ibn Raab (rahimahullâh) dijo: “Los sabios de los primeros tiempos solían vestir con ropa bella y nunca consideraban eso una muestra de orgullo. Y algunos de ellos decían: “Es recomendable que uno no se prive, ni en viaje ni en su hogar, de ciertas cosas junto con la piedad y la confianza en Allâh: la limpieza, el embellecimiento, el uso del kohl (colirio), el peine, el siwâk (cepillo dental), las tijeras y una botellita de perfume.” Abû Al-‘Âliya (rahimahullâh) dijo: “Cuando los musulmanes se visitaban entre sí, solían arreglarse y presentarse bien.” Incluso nuestros sabios dijeron: “No es de buen gusto ni de cortesía mezclarse con la gente usando la ropa del trabajo, pues suele estar manchada o tener mal olor.”
La belleza es una bendición
La belleza es una de las mayores bendiciones. Toda ella es bondad. Cuando una persona percibe la belleza en las cosas y en las personas, su alma se tranquiliza y su corazón se llena de alegría y satisfacción. Solo quien tiene belleza interior puede ver la belleza exterior. Por eso, sé bello y verás que todo el universo es hermoso. Sé bello y sentirás que las brisas de la belleza fluyen en tus venas y en tu aliento; dulzura en tus palabras, fragancia en tu olfato y pureza en tu gusto.
Allâh Altísimo dice: “¡Oh, hijos de Âdam! Adornaos para cada acto de adoración (cada mezquita), comed y bebed, pero no seáis excesivos, pues ciertamente Él no ama a los derrochadores. Di: ¿Quién ha prohibido los adornos de Allâh que Él ha sacado para Sus siervos y las cosas buenas del sustento? Di: Son para los que creen en esta vida mundanal, y serán exclusivas de ellos el Día de la Resurrección. Así detallamos los signos para quienes saben.” (Sura Al-A‘râf, 7:31-32)
¡Oh Allâh! Adórnanos con el adorno de la fe y la piedad. Haznos guías bien guiados, vístanos con el ropaje del respeto, del amor y del equilibrio en los corazones de Tus criaturas. Tú eres Quien escucha las súplicas. Amin.
Was-salâmu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh
