Jutbah Semanal

Traducción al español de la Jutbah que se dicta en árabe desde el Mimbar de Mezquita As-Salam, cada viernes y en los Eid.

EL ACERCAMIENTO Y LA UNIÓN DE LOS CORAZONES

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Hermanos y hermanas, la unidad en el Islam no es un eslogan político ni una simple formalidad social. Es un pilar de la fe. Allah nos recuerda en el Sagrado Corán un favor inmenso que a menudo damos por sentado: la hermandad. Dice Allah: “Y aferraos todos juntos a la cuerda de Allah y no os separéis. Recordad la gracia de Allah para con vosotros: cuando erais enemigos y Él unió vuestros corazones y, por Su gracia, os convertisteis en hermanos…” [Sûrah Âli ‘Imrân (3), âyah 103].

También dice Allâh: “Él es Quien unió sus corazones. Si hubieras gastado todo cuanto hay en la tierra, no habrías podido unir sus corazones, pero Allâh los ha unido. Él es Poderoso, Sabio”  [Sûrah Al-Anfâl (8), âyah 83].

La unión de los corazones tampoco es un logro humano; es un regalo divino. Ni todo el oro del mundo podría comprar la sinceridad y el afecto que surge entre dos creyentes que se aman por la causa de Allah.

El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) comparó a los creyentes con un solo cuerpo diciendo: “El ejemplo de los creyentes en su amor mutuo, misericordia y compasión es como el de un cuerpo; si un órgano sufre, el resto del cuerpo responde con insomnio y fiebre” [Bujari y Muslim].

Si no sentimos el dolor de nuestro hermano, si no nos alegra el éxito de nuestra hermana, debemos revisar el estado de nuestro corazón. La “proximidad” de la que hablamos no es solo física, sino una sintonía espiritual donde las almas se reconocen y se apoyan.

Allah nos advierte que la división es un castigo y una debilidad. Cuando los corazones se alejan, la comunidad pierde su barakah (bendición). El Shaitân no necesita que dejes de rezar si logra que odies a quien reza a tu lado. La división comienza con: El chisme (Ghibah): Que destruye reputaciones; La envidia (Hasad): Que quema las buenas acciones como el fuego quema la leña; La soberbia (Kibr): Que nos hace mirar por encima del hombro a los demás.

Para que los corazones se acerquen, primero deben vaciarse. Deben vaciarse de orgullo. Allâh dice: “Los creyentes son, en verdad, hermanos. Por tanto, reconciliad a vuestros hermanos y temed a Allâh para que se os tenga misericordia” [ Sûrah Al-Huÿurât (49), âyah 10]. El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “No le es lícito a un musulmán estar enemistado con su hermano más de tres días”.

Hermanos, la vida es demasiado corta para cargar con el peso del rencor. El perdón no es una debilidad; es la máxima expresión de fuerza interior. Allah perdona a quienes perdonan. Si buscas el perdón de tu Creador, empieza por perdonar a Su creación.

Pasos Prácticos para Fortalecer la Unión:

El Saludo Sincero: No saludes solo a quienes conoces o a quienes son de tu misma nacionalidad o estatus. El Islam vino a romper las barreras del racismo y el clasismo. Saluda con una sonrisa, pues la sonrisa es caridad.

El Consejo Privado (Nasiha): Si ves un error en tu hermano, no lo humilles en público ni lo publiques en redes sociales. Acércate con amor, en privado, buscando su bien y no tu victoria personal.

La Generosidad: El intercambio de regalos y favores suaviza los corazones. Un pequeño gesto puede derretir años de malentendidos.

La Súplica en Ausencia: Haz du’â por tu hermano cuando él no lo sepa. Los ángeles dirán: “Amîn, y que para ti sea lo mismo”. Esta es la forma más pura de amor.

Si queremos que la situación de la Ummah cambie, debemos empezar por el metro cuadrado que nos rodea. No esperes a que el otro dé el primer paso. Sé tú quien inicie la paz.

Hermanos y hermanas, roguemos a Allah para que purifique nuestros corazones de la hipocresía y de la enemistad. Una nuestros corazones y nos haga protectores los unos de los otros. Âmîn.

Was-salâmu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh

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