Jutbah Semanal

Traducción al español de la Jutbah que se dicta en árabe desde el Mimbar de Mezquita As-Salam, cada viernes y en los Eid.

EL DÍA EN QUE LA HUMANIDAD SE PRESENTARÁ ANTE EL SEÑOR DE LOS MUNDOS

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Alabado sea Allah, Señor de los mundos. Lo alabamos, buscamos Su ayuda y Su perdón. Pedimos refugio en Allah del mal de nuestras almas y de nuestras malas acciones. A quien Allah guía, nadie podrá desviarlo; y a quien Él extravía, nadie podrá guiarlo. Atestiguo que no hay divinidad excepto Allah, Único, sin asociados, y atestiguo que Muhammad sallallahu ‘alayhi wa sallam es Su siervo y Mensajero.

¡Siervos de Allah! Teman a Allah como Él merece ser temido, pues la taqwa será la luz el Día de las tinieblas, será la seguridad el Día del gran terror y será la provisión para el Día en que la humanidad se presentará desnuda, humillada y aterrorizada ante Allah, Señor de los mundos.

Respetados hermanos y hermanas, hace apenas unos días vimos a millones de peregrinos reunidos en ‘Arafah. Personas de todos los colores, idiomas y países, vistiendo el ihram, dejando atrás sus riquezas, posiciones sociales y comodidades. Y por Allah, aquel escenario es una de las imágenes más cercanas al Día del Juicio Final.

Millones reunidos en un solo lugar… corazones temblando… manos levantadas… lágrimas cayendo… todos esperando la misericordia de Allah. Y así será el Día de la Resurrección.  Allah dice: “Y vendrán ante Nosotros solos, tal como los creamos la primera vez.” (Surat al-An‘am, 6:94)

El ihram del peregrino se parece al kafan. El peregrino deja atrás el lujo, el perfume y las apariencias, como si Allah estuviera recordándole al ser humano que llegará un día en el que también será envuelto en una tela blanca y cargado sobre los hombros hacia su tumba. El Hajj no es solamente un viaje físico; es un recordatorio viviente de la muerte, de la tumba y del encuentro inevitable con Allah.

Muchos regresan de ‘Arafah llorando, porque sienten que han probado una pequeña parte de lo que será el Día del Encuentro con Allah. Y la realidad es que todos nosotros, tarde o temprano, estaremos allí. No habrá rico ni pobre. No habrá presidente ni obrero. No habrá famoso ni desconocido. Todos estarán de pie ante Allah.

Allah dice: “El día en que la humanidad se levantará ante el Señor de los mundos.” (Surat al-Mutaffifin, 83:6)

Llegará un día en el que la trompeta será soplada. La tierra temblará. Las montañas serán pulverizadas. Los mares explotarán. El cielo se rasgará. Y los muertos saldrán de sus tumbas apresuradamente, aterrados, confundidos, sin comprender lo que ocurre.

Allah dice: “El día en que salgan apresuradamente de las tumbas, como si corrieran hacia algo que los llama. Sus miradas estarán humilladas y la vergüenza los cubrirá.” (Surat al-Ma‘arij, 70:43-44) Y Allah dice: “Cuando el sol sea enrollado, cuando las estrellas pierdan su brillo, cuando las montañas sean puestas en marcha…” (Surat at-Takwir, 81:1-3) ¡Qué día será ese!

El hijo huirá de su madre. El hermano huirá de su hermano. El esposo huirá de su esposa. Cada persona estará preocupada únicamente por sí misma. Allah dice: “El día en que el hombre huirá de su hermano, de su madre y de su padre, de su esposa y de sus hijos. Cada uno de ellos tendrá suficiente preocupación consigo mismo.” (Surat ‘Abasa, 80:34-37)

Ese día, el sol será acercado sobre las cabezas de la creación. La gente sudará según sus obras. Algunos tendrán el sudor hasta los tobillos, otros hasta las rodillas, otros hasta el pecho, y algunos serán cubiertos completamente por su sudor. El Profeta sallallahu ‘alayhi wa sallam nos informó de esto en un hadith auténtico narrado por Muslim.

Imaginen, hermanos y hermanas, cincuenta mil años de espera. Sin sombra. Sin descanso. Sin comida. Sin agua. Sin escapatoria. Solo miedo, ansiedad y espera. Allah dice: “Los ángeles y el Espíritu ascenderán hacia Él en un día cuya duración será de cincuenta mil años.” (Surat al-Ma‘arij, 70:4)

Y en medio de aquel terror, la humanidad buscará a los profetas ‘alayhimus salam para que intercedan ante Allah. Irán donde Ibrahim, luego Musa, luego ‘Isa ‘alayhimus salam, y cada uno dirá: “Nafsi, nafsi… yo mismo, yo mismo.” Hasta que llegarán donde Muhammad sallallahu ‘alayhi wa sallam, y él dirá: “Yo me encargaré.” Entonces caerá en sajdah debajo del Trono de Allah hasta que Allah le conceda la gran intercesión.

¡Oh Ummah de Muhammad sallallahu ‘alayhi wa sallam! ¿Dónde estamos hoy respecto a ese Día?

Muchos corazones hoy están dormidos. Mucha gente vive únicamente para esta dunya. Jóvenes perdiendo sus vidas en pantallas, pecados, deseos y distracciones. Personas que pasan horas viendo aquello que desagrada a Allah, pero no encuentran cinco minutos para abrir el Qur’an. Personas que lloran por problemas de dunya, pero jamás derraman una lágrima por temor a Allah.

Muchos viven como si jamás fueran a morir. Construyen, planean, acumulan riqueza y persiguen fama, olvidando que cada respiración los acerca más a la tumba.

Al-Hasan al-Basri rahimahullah dijo: “Oh hijo de Adam, no eres más que una cantidad de días; cada vez que pasa un día, una parte de ti desaparece.” Y ‘Umar ibn ‘Abdul ‘Aziz rahimahullah decía: “La dunya no fue creada para ser una morada permanente; fue creada únicamente como un puente hacia la otra vida.”

Pero por Allah… el Día de la Resurrección es una realidad.

Luego vendrá el momento del juicio. Los libros serán abiertos. Los secretos serán expuestos. Las manos hablarán. Los pies testificarán. Incluso la tierra sobre la cual caminamos dará testimonio. Allah dice: “Aquel día sellaremos sus bocas, y sus manos Nos hablarán, y sus pies darán testimonio de lo que solían hacer.” (Surat Ya-Sin, 36:65) Y Allah dice: “Aquel día la tierra contará sus noticias.” (Surat az-Zalzalah, 99:4) Ese día no habrá mentiras. No habrá excusas. No habrá máscaras.

Cuántas personas aparentaban rectitud ante la gente, mientras en secreto desobedecían a Allah. Cuántas personas ocultaban pecados pensando que jamás serían expuestas. Pero Allah dice: “El día en que los secretos serán revelados.” (Surat at-Tariq, 86:9)

El Profeta sallallahu ‘alayhi wa sallam dijo: “Los pies del hijo de Adam no se moverán el Día de la Resurrección hasta que sea preguntado por cuatro cosas: por su vida y cómo la gastó, por su juventud y en qué la utilizó, por su riqueza, de dónde la obtuvo y en qué la gastó, y por su conocimiento y qué hizo con él.” (Narrado por at-Tirmidhi)

¡Siervos de Allah! ¿Qué responderemos cuando Allah nos pregunte por nuestras vidas? ¿Qué responderá el joven que desperdició su juventud en pecados? ¿Qué responderá aquel que abandonó la oración? ¿Qué responderá quien dañó a otros, habló con arrogancia o vivió engañado por la fama y las apariencias?

Luego serán colocadas las balanzas. No pesarán dinero, ni fama, ni seguidores, ni belleza. Serán pesadas las obras, la sinceridad y los corazones. Allah dice: “Y colocaremos las balanzas justas para el Día de la Resurrección, y nadie será tratado injustamente en lo más mínimo.” (Surat al-Anbiya’, 21:47)

Después de eso vendrá uno de los momentos más aterradores: el Sirat, el puente sobre el Infierno. Más delgado que un cabello y más filoso que una espada.

Debajo de él estará Jahannam rugiendo y ardiendo. La gente cruzará según sus obras. Algunos pasarán como un relámpago. Otros como el viento. Otros corriendo. Otros caminando. Y algunos caerán en el fuego.

Los ángeles dirán: “¡Oh Allah, salva! ¡Oh Allah, salva!” El Profeta sallallahu ‘alayhi wa sallam dijo: “Y el Sirat será colocado sobre Jahannam…” (Hadith narrado por al-Bukhari y Muslim)

¡Siervos de Allah! ¿Con qué pies cruzaremos el Sirat mañana, si hoy caminamos hacia el haram? ¿Con qué ojos veremos la misericordia de Allah mañana, si hoy miramos aquello que Allah prohibió? ¿Con qué corazones esperamos salvación, si nuestros corazones están llenos de negligencia, orgullo, odio y amor excesivo por esta dunya?

‘Ali رضي الله عنه dijo: “La dunya se está alejando y la otra vida se está acercando. Así que sean de los hijos de la otra vida y no sean de los hijos de esta dunya.”

Después de todo esto, la humanidad será dividida en dos grupos: un grupo en el Paraíso y un grupo en el Infierno. Allah dice: “Un grupo estará en el Paraíso y otro grupo estará en el Fuego.” (Surat ash-Shura, 42:7)

La gente del Paraíso entrará en jardines eternos, donde no habrá tristeza, enfermedad, muerte ni dolor. Verán aquello que ningún ojo vio, ningún oído escuchó y jamás pasó por el corazón humano. Ríos, palacios, tranquilidad eterna, reuniones con los seres queridos… pero la recompensa más grande será contemplar el rostro de Allah. Allah dice: “Ese día habrá rostros resplandecientes, mirando a su Señor.” (Surat al-Qiyamah, 75:22-23)

Pero la gente del Infierno llorará lágrimas de sangre. Suplicarán regresar a la dunya aunque sea para hacer una sola postración. Lamentarán cada oración perdida, cada pecado, cada mirada haram, cada momento de negligencia. Allah dice: “Dirán: ‘¡Oh, si pudiéramos regresar! No desmentiríamos las señales de nuestro Señor y seríamos de los creyentes.’” (Surat al-An‘am, 6:27) Y dirán: “¡Oh Malik! Que tu Señor acabe con nosotros.” (Surat az-Zukhruf, 43:77) Pero ya será demasiado tarde. Ibn al-Qayyim rahimahullah dijo: “La pérdida más grande no es perder esta dunya; la pérdida más grande es perder a Allah y perder la otra vida.”

¡Respetados hermanos y hermanas! El inteligente no es quien acumula más dunya; el inteligente es quien se prepara para el encuentro con Allah. El verdadero fracaso no es perder dinero, fama o posición; el verdadero fracaso es perder la otra vida.

Por eso, antes de que llegue ese día, vuelvan a Allah: Arrepiéntanse sinceramente; Protejan sus oraciones; Aférrense al Qur’an; Purifiquen sus corazones; Honren a sus padres; Abandonen el haram y la injusticia; Lloren hoy por sus pecados antes de llorar mañana lágrimas de arrepentimiento. Porque por Allah, no sabemos cuándo se dirá sobre nosotros: “Fulano ha muerto.”

Pedimos a Allah que nos proteja del terror del Día del Juicio, que ilumine nuestras tumbas, que nos haga firmes sobre el Sirat y que nos conceda entrar al Paraíso. Âmîn.

Was-salâmu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh

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