Jutbah Semanal
Traducción al español de la Jutbah que se dicta en árabe desde el Mimbar de Mezquita As-Salam, cada viernes y en los Eid.
MI VIDA COMO AYUNANTE
- Viernes, 27 de Febrero de 2026
- Ÿumu‘ah, 10 de Ramadân de 1447
- Imâm: Sh. Yusuf Goolam Hoosen
En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.
Dice Allâh en el Qurân: “En el mes de Ramadân fue revelado el Qurân como guía para la humanidad y evidencia de la guía y el criterio. Quien presencie la llegada de [la Luna nueva de] el mes deberá ayunar, pero quien esté enfermo o de viaje [y no ayune] deberá reponer posteriormente los días no ayunados y así completar el mes. Allâh desea facilitarles las cosas y no dificultárselas; alaben y agradezcan a Allâh por haberlos guiado” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 185].
Abu Hurairah (radiallâhu ‘anhu) narró que Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Allâh, Poderoso y Majestuoso dijo: “Toda práctica del hijo de Âdam es para él, excepto el ayuno que es para Mí y Yo recompenso por él”. El ayuno es protección. Y si alguno de vosotros está ayunando que no diga obscenidades ni grite o alborote. Y si alguno es insultado o dañado que diga: “¡Estoy ayunando!” ¡Por Aquel que tiene el alma de Muhammad en su mano que el aliento de la boca del ayunante es mejor ante Allâh que el olor del almizcle! El ayunante tiene dos momentos de gran alegría: el momento de romper el ayuno y cuando llegue al encuentro con su Señor, se alegrará de haber ayunado”.
Ramadân es una madrasah donde uno aprende a controlar y educar su ego; a hacer esfuerzo, a obedecer a Allâh al máximo y abstener totalmente de lo que es prohibido y mejorar su conducta con los de más personas.
Por el hecho de que estoy ayunando, debo mejorar mi comportamiento con los de más; yo ayuno, pero cumplo con mis responsabilidades, obligaciones y trabajo siendo un buen trabajador; yo ayuno, pero cumplo con los derechos de mi familia siendo un buen padre; yo ayuno, pero cumplo los derechos con mis vecinos siendo un buen vecino; yo ayuno, pero cumplo los derechos de mis hermanos siendo el mejor hermano.
Narro Ÿâbir (radiallâhu ‘anhu) que el Mensajero del Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Ciertamente los más amados por mí y más allegados a mí el Día del Juicio serán los de mejor carácter”.
El buen comportamiento llama a la hermandad y al amor mientras que el mal comportamiento incita al odio y el rencor. El Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) exhortó a la buena moral y la equiparó con la piedad, diciendo: “Por cierto que la razón por la cual muchas personas ingresarán al Paraíso será la piedad y el buen comportamiento”. El buen comportamiento implica tener un espíritu cooperativo, tratar con educación a las personas, sonreír, no perjudicar a los demás y hablar correctamente.
El Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) en una ocasión exhortó a su compañero Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) y le dijo: “¡Oh, Abû Hurairah! Te recomiendo que tengas una buena moral”. Entonces Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) le preguntó: “¿Y qué implica tener una buena moral?”, el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) respondió: “Tratar cortésmente a quien te da vuelta la cara, perdonar a quien obra injustamente contigo y ayudar a quien te da la espalda”.
El Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Muchos de los que ayunan no obtienen por este ayuno nada sino pasar hambre, y muchos que rezan durante la noche no obteniendo por ello más que la molestia de haberse levantado”.
A veces por el mal comportamiento se puede perder todas las buenas acciones nuestras como nos señala el Mensajero de Allâh en el siguiente hadîth: Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu) relató que el Mensajero de Allah (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) preguntó: “¿Sabéis qué es ser pobre?”. Dijeron: “Un pobre entre nosotros es el que no tiene ni dirhams ni bienes”. Él (sallallâhu ‘alaihi wa sallam)dijo: “El pobre de mí comunidad es alguien que vendrá el Día de la Resurrección con oraciones, ayunos y zakâh, (pero estará en bancarrota) porque habrá abusado de éste, calumniado a aquél, se habrá apoderado de los bienes de tal otro, habrá derramado la sangre de alguien y golpeado a alguien más. Entonces sus buenas obras serán transferidas a sus víctimas y si sus buenas acciones no son suficientes para saldar su cuenta, se tomará de los pecados de sus víctimas y se le echarán encima, y será arrojado en el Fuego”.
Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo también: “Quien no deja de hablar mentiras y falsedades en el mes de Ramadân, no es necesario que deje su comida y bebida”. Porque el ayuno abarca todo el cuerpo, incluso abstiene a la lengua de las palabras que no correspondan a lo que el Dîn nos señala o de las conversaciones en que no se recuerda en ellas a Allâh. Las manos se abstienen de tocar algo que no le pertenece o que es ilícito, el estómago se abstiene de comer de lo que es harâm, los pies se abstienen de caminar hacia los lugares donde no se obedece a Allâh. Si alcanzamos este tipo de ayuno, Allâh llenará nuestros corazones con Taqwah y ganaremos mucha misericordia de Allâh, porque los primeros diez días del mes de Ramadân son de la misericordia, los siguientes diez días son del perdón, y los últimos diez días son la liberación del Fuego del Infierno; y Allâh colmará nuestra vida con virtud y barakah.
El propósito de todos estos dichos del Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) es enseñarnos como una persona se mejora y se forma dentro de su comunidad y en el mes de Ramadân, para preparar al individuo espiritualmente confirmando su fe y confianza en Allâh. Es perfectamente posible para el ser humano construir una gran torre en poco tiempo, pero necesita mucho tiempo para ir mejorando su conducta y carácter, por eso todas las ordenas que Allâh nos dio, como el ayuno, la oración, el zakâh y el Haÿÿ, son para que el ser humano se vaya transformando en una persona que está siempre consciente de Allâh, tanto en público como en privado ciudadano su trato con la gente.
Roguemos a Allâh que acepte nuestro ayuno y nuestras oraciones y que haga que todo lo que estamos realizando sea solamente para complacerlo a Él, Altísimo sea. Âmîn.
Was-salâmu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh
DE LA PROFUNDIDAD DEL POZO A LA CIMA DEL HONOR Y LA GRANDEZA
