Jutbah Semanal

Traducción al español de la Jutbah que se dicta en árabe desde el Mimbar de Mezquita As-Salam, cada viernes y en los Eid.

NO LLEGUES TARDE

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Allah, Altísimo, dice en el Qur’an: “Por el tiempo, ciertamente el ser humano está en pérdida.” (Al-‘Asr) “¡Por el alba y las diez noches!” (Al-Fajr) “¡Por la mañana y la noche cuando está tranquila!” (Ad-Duhaa) “¡Por la noche cuando la cubre y por el día cuando se manifiesta!” (Al-Layl).

Dijo el Mensajero de Allah Sallallahu Alaihi Wasallam: “Aprovecha cinco antes de cinco: tu vida antes de tu muerte, tu salud antes de tu enfermedad, tu tiempo libre antes de tu ocupación, tu juventud antes de tu vejez y tu riqueza antes de tu pobreza”. También dijo Sallallahu Alaihi Wasallam: “No se moverán los pies del siervo el Día del Juicio hasta que sea preguntado: por su vida en qué la gastó, por su conocimiento qué hizo con él, por su dinero de dónde lo obtuvo y en qué lo gastó, y por su cuerpo en qué lo desgastó”

Hermanos, es solo un instante el que puede decidirlo todo: El momento en que llegas a la estación y el tren ya partió. Tal vez haya otro tren, tal vez no. Así es la vida: la oportunidad puede pasar, y quizás nunca vuelva.

Allah, Exaltado sea, dice: “Hasta que cuando la muerte llega a uno de ellos, dice: ¡Señor mío, devuélveme! Para que haga el bien en lo que dejé. ¡No! Es sólo una palabra que él dice, y detrás de ellos habrá un Barzaj hasta el Día en que sean resucitados.” (Al-Mu’minun 99-100)

No pidan más tiempo cuando la oportunidad ya se fue. No calculen las pérdidas solo en lo material: calculen la pérdida de su dunya y de su akhira.

El compañero ‘Abd ar-Rahman ibn ‘Usayla as-Sunabihi, un hombre de Yemen. Cuando llegó el Mensajero de Allah Sallallahu Alaihi Wasallam a Medina, años después llegó hasta su pueblo la invitación del Islam. Él y los suyos abrazaron el Islam, pero dijeron: “Debemos ir a ver al Mensajero de Allah, escuchar el Qur’an de su boca, aprender de él.” Pero retrasaron un día, luego una semana, luego un mes. Cuando finalmente viajaron y llegaron a Medina, preguntaron: “¿Dónde está el Mensajero de Allah Sallallahu Alaihi Wasallam?” Y la gente les dijo: “Ha muerto hace cinco días.” Por esa demora, se perdió la bendición de la Suhbah, de ser Sahabi, y quedó como Tabi‘i. ¡Todo por llegar tarde!

Otro caso: ‘Amr ibn Thabit de los Banu ‘Abd al-Ashhal. Rechazó el Islam mucho tiempo, incluso estando junto al Profeta Sallallahu Alaihi Wasallam. El día de Uhud, cuando todos sus parientes salieron con el Mensajero Sallallahu Alaihi Wasallam, él quedó solo en Medina. Y en ese momento Allah iluminó su corazón. Tomó su espada, corrió hacia la batalla y se lanzó en la lucha hasta quedar herido de muerte. Cuando lo encontraron, preguntaron: “¿Qué haces aquí, ‘Amr? ¿Viniste por nosotros o te hiciste musulmán?” Él respondió con sus últimas palabras: “Creí en Allah y en Su Mensajero.” Y murió en ese instante. El Profeta Sallallahu Alaihi Wasallam dijo: “Él es de la gente del Paraíso.” Y los Sahaba decían: “Cuéntenme de un hombre del Paraíso que nunca hizo una sola rak‘ah.”

Un tercer ejemplo: Dhu al-Jawshan ad-Dubabi, de la tribu Dubab, en las afueras de Medina. El Profeta Sallallahu Alaihi Wasallam le llamó al Islam desde el principio, pero él lo pospuso. El Profeta Sallallahu Alaihi Wasallam le dijo: “Si abrazaras el Islam ahora serías de los primeros.” Pero él respondió: “Si Allah te da la victoria sobre tu pueblo, entonces creeré.” Y el Profeta Sallallahu Alaihi Wasallam le advirtió: “Oh Dhu al-Jawshan, si vives, lo verás con tus propios ojos.” Pasaron los años, llegó la conquista de La Meca, y él recién ahí abrazó el Islam junto a su tribu. Pero solía decir después: “¡Ojalá hubiese escuchado al Mensajero de Allah desde el principio!”

Hermanos, no lleguen tarde. Cuiden su Islam, su fe, su salat, su Qur’an. No pospongan su arrepentimiento. No dejen que el shaytán los convenza de que “mañana tendrán tiempo”.

Este din hoy vive huérfano en muchos lugares, y necesita de quienes lo levanten, quienes lo protejan y lo transmitan. La pregunta es: ¿serán ustedes de los que llegan a tiempo, o de los que se lamentan por llegar tarde?

No llegues tarde.

Was-salâmu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh

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