Jutbah Semanal

Traducción al español de la Jutbah que se dicta en árabe desde el Mimbar de Mezquita As-Salam, cada viernes y en los Eid.

CON ‘BISMILLÂH’, LA VIDA SE EMBELLECE

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

¿Y acaso puede embellecerse la vida sin el recuerdo de Allâh, Subhânahû wa Ta‘âlâ?

Allâh Todopoderoso dice: “Aquellos que creen y cuyos corazones se tranquilizan con el recuerdo de Allâh. ¿Acaso no es con el recuerdo de Allâh que los corazones se tranquilizan?” [Sûrah Ar-Ra’d (13), âyah 28].

Por eso, cuando veas a alguien que se queja de la falta de bendición en su casa o en su sustento, dile “¿Dónde está tu ‘Bismillâh’ en tu hogar?” Y si viene alguien que se lamenta de los muchos problemas con su esposa o con sus hijos, dile también “¿Dónde está tu ‘Bismillâh’ en tu hogar?” Si alguien se queja de la corrupción o desviación de su descendencia, dile “¿Dónde estás tú de la ‘Bismillâh’?” Y si alguien teme por sí mismo algún daño o perjuicio al entrar o salir de casa, dile “¿Dónde está tu ‘Bismillâh’ al entrar y al salir?”

Ciertamente, ‘Bismillâh’ es la mejor palabra que se puede pronunciar, la mejor que se puede decir y la mejor con la cual comenzar cualquier asunto importante. Allâh Todopoderoso inauguró Su Libro con ella, y cuando descendió la revelación sobre el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), las primeras palabras que escuchó contenían la orden de pronunciarla: “Lee en el Nombre de tu Señor que ha creado” [Sûrah Al-‘Alaq (96), âyah 1]. En esto hay una clara indicación de que todo asunto importante debe comenzar con el Nombre de Allâh, el Altísimo.

‘Bismillâh’ fue lo primero que pronunció Nûh (‘alaihis-salâm) cuando abordó el arca de la salvación; ‘Bismillâh’ fue la palabra con la que Sulaimân (‘alaihis-salâm) comenzó su carta a Bilqîs, la reina de Saba; y, con ‘Bismillâh’ el Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) inició sus cartas dirigidas a los reyes invitándolos al Islam.

Su significado es: “Comienzo mi acción buscando bendición con el Nombre de Allâh, pidiendo Su ayuda, reconociendo que el poder y la fuerza solo pertenecen a Él”.

Las virtudes y frutos de conservarla

  1. Protección diaria: Quien la diga por la mañana y por la tarde estará protegido de todo mal y calamidad repentina. El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo según el hadîth de ‘Uthmân ibn ‘Affân (radiallâhu ‘anhu): “Quien diga tres veces: ‘En el Nombre de Allâh, con cuyo nombre nada puede causar daño en la tierra ni en el cielo, y Él es el Oyente, el Sabio’, no le alcanzará ninguna desgracia repentina hasta la mañana siguiente. Y quien la diga tres veces por la mañana, no le alcanzará ninguna desgracia hasta la noche”.
  2. Protección del hogar: Quien la pronuncia al entrar o salir de su casa aleja al Shaitân, pues es una guardia firme para los hogares de quienes recuerdan a Allâh. Muslim narró de Yâbir ibn ‘Abdullâh (radiallâhu ‘anhu) que escuchó al Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) decir: “Cuando el hombre entra a su casa y menciona a Allâh al entrar y al comer, el diablo dice: ‘No hay alojamiento para vosotros ni cena’; pero si entra y no menciona a Allâh, Shaitân dirá: ‘Habéis encontrado alojamiento’, y si no menciona a Allâh al comer, dirá: ‘Habéis encontrado alojamiento y cena”.
  3. Humillación de Shaitân: Él se hace pequeño como una mosca cuando se menciona el Nombre de Allâh, y se engrandece cuando no se dice. El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “No digas: ‘¡Que Shaitân perezca!’, pues si dices eso, él se engrandece y dice: ‘Con mi fuerza lo hice caer’; pero si dices: ‘Bismillâh’, se empequeñece hasta volverse como una mosca”. Por eso es erróneo decir frases similares o buscar refugio del Shaitân al bostezar o tropezar.
  4. Protección al entrar al baño: ‘Bismillâh’ sirve como velo entre los ojos de los ÿin y las partes íntimas de los seres humanos cuando entran al baño. El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “El velo entre los ojos de los ÿin y las partes íntimas de los hijos de Âdam cuando uno entra al baño es que diga: ‘Bismillâh”.
  5. Bendición en los alimentos: No se menciona el Nombre de Allâh sobre algo sin que descienda sobre ello la bendición, haciéndolo crecer y aumentar. ‘Âishah (radiallâhu ‘anhâ) narró: “El Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) comía con seis de sus compañeros, y llegó un beduino que comió con dos bocados todo el alimento. Entonces el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: ‘Si hubiera mencionado el Nombre de Allâh, habría bastado para todos’” [Tirmidhî]. También se narró que los compañeros dijeron: “¡Oh Mensajero de Allâh! Comemos y no nos saciamos.” Dijo: “Tal vez coméis separados” Dijeron: “Sí.” Dijo: “Reuníos sobre vuestro alimento y mencionad el Nombre de Allâh, y se bendecirá para vosotros” [Abû Dâwûd]. El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) también enseñó: “Cuando alguno de vosotros coma, que diga: ‘Bismillâh’; y si olvida decirlo al principio, que diga: ‘Bismillâh al principio y al final” [Tirmidhî]. Porque el Shaitân se aprovecha de la comida cuando no se menciona el Nombre de Allâh, y así desaparece la bendición. El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo, además: “El Shaitân considera lícita la comida sobre la cual no se ha mencionado el Nombre de Allâh”.
  6. Protege del mal de la envidia y de la mirada dañina: Si ves algo que te asombra o te gusta, di “Bismillâh, mâ shâ’ Allâh” (En el Nombre de Allâh, Allâh lo quiso así); y si te gusta tu riqueza o tus bienes y temes que la envidia los alcance, di “Bismillâh, mâ shâ Allâh, la qûwata illâ billâh” (En el Nombre de Allâh, Allâh lo quiso así, no hay poder ni fuerza sino con Allâh).
  7. Es cura para los cuerpos y remedio seguro contra enfermedades y dolores: ‘Uthmân ibn Abî Al-‘Âs (radiallâhu ‘anhu) narró que se quejó ante el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) de un dolor que sentía en su cuerpo, y el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) le dijo: “Pon tu mano sobre la parte del cuerpo que te duele y di: ‘Bismillâh’ tres veces, y luego di siete veces: ‘A‘ûdhu bi ‘izzatillâhi wa qudratihî min sharri mâ aÿidu wa uhâdhiro (Me refugio en la gloria y poder de Allâh del mal que siento y temo)” [Muslim].
  8. Forma parte de la mayor de las curaciones reveladas sobre la tierra: Fue la fórmula con la que Ÿibrîl (‘alaihis-salam) curó al Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) cuando éste enfermó. Muslim narró que Abû Sa‘îd (radiallâhu ‘anhu) dijo: “Ÿibrîl (‘alaihis-salam) vino al Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y le dijo: ‘¡Oh Muhammad! ¿Estás enfermo?’ Él respondió: ‘Sí’. Entonces Ÿibrîl dijo: ‘Bismillâh urqîka, min kulli Shai-in yu.dhîka, min sharri kulli nafsin aw ‘ainin hâsidin, Allâhu yashfîka, Bismillâh urqîka’ (En el Nombre de Allâh te exorcizo, de todo lo que te cause daño, del mal de toda alma o del ojo de un envidioso; Allâh es quien te sana. En el Nombre de Allâh te exorcizo)”.
  9. Convierte lo prohibido en lícito, y sin ella lo lícito se convierte en prohibido: Si una persona sacrifica un animal y no menciona el Nombre de Allâh deliberadamente, esa carne no se puede comer, pues se considera como la de un animal muerto por sí mismo. En cambio, si menciona el Nombre de Allâh al soltar su perro adiestrado para cazar, la presa será lícita. El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo, según el hadîth de ‘Adîi ibn Hâtim: “Cuando sueltes a tu perro adiestrado y menciones el Nombre de Allâh sobre él, come de lo que te atrape”.
  10. Acompaña al ser humano desde antes de nacer hasta después de morir: Ibn ‘Abbâs (radiallâhu ‘anhumâ) narró que el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Cuando uno de ustedes se acerca a su esposa (en las relaciones maritales) y dice: ‘Bismillâh, Allâhumma ÿannibnash-Shaitân wa ÿannibish-Shaitân mâ razaqtanâ’ (En el Nombre de Allâh ¡Oh Allâh! Apártanos del Shaitân y aparta al Shaitân de lo que nos concedas), si de esa unión nace un hijo, el Shaitân no podrá dañarlo, y continúa acompañándolo hasta el final de su vida, incluso al ser puesto en la tumba”. Ibn ‘Umar (radiallâhu ‘anhumâ) narró que el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Cuando coloquéis a vuestros muertos en la tumba, decid: ‘Bismillâh wa ‘alâ sunnati Rasûlillâh’ (En el Nombre de Allâh y conforme a la tradición del Mensajero de Allâh)” [Sahîh Al-Ÿâmi’].

Los momentos y situaciones en los que se recomienda decir ‘Bismillâh’

  1. Al entrar y salir del hogar: El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Cuando un hombre entra a su casa, que diga: ‘¡Oh Allâh! Te pido el bien de entrar y el bien de salir. En el Nombre de Allâh entramos, en el Nombre de Allâh salimos, y en Allâh, nuestro Señor, confiamos.’ Luego que salude a su familia” [Abû Dâwûd]. Y también dijo Ânas (radiallâhu ‘anhu) que el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Cuando un hombre sale de su casa y dice ‘Bismillâh, tawakkaltu ‘alallâh, la haula wa la qûwata illâ billâh’ (En el Nombre de Allâh, confío en Allâh, no hay fuerza ni poder sino en Allâh), se le dice ‘Has sido guiado, protegido y cuidado’. Entonces los demonios se apartan de él y dicen ‘¿Qué puedes hacer con un hombre que ha sido guiado, protegido y cuidado?” [Abû Dâwûd].
  2. Al entrar y salir de la mezquita: El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) solía decir al entrar: “Bismillâh, was-salâtu was-salâmu ‘alâ Rasûlillâh, Allâhummaghfir lî dhunûbî waftah lî abwâba rahmatik” (En el Nombre de Allâh, y que la paz y las bendiciones sean con el Mensajero de Allâh. ¡Oh Allâh! Perdona mis pecados y ábreme las puertas de Tu misericordia). Y al salir decía: “Bismillâh, was-salâtu was-salâmu ‘alâ Rasûlillâh, Allâhummaghfir  lî dhunûbî waftah lî abwâba fadlik” (En el Nombre de Allâh, y que la paz y las bendiciones sean con el Mensajero de Allâh. ¡Oh Allâh! Perdona mis pecados y ábreme las puertas de Tu favor).
  3. Al entrar al baño: “El velo entre los ÿin y las partes íntimas de los hijos de Âdam cuando uno entra al baño, es decir: ‘Bismillâh’.
  4. Al hacer la ablución: El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “No hay oración válida sin ablución, y no hay ablución válida sin mencionar el Nombre de Allâh al inicio”. (Relatado por Mâlik y Ahmad; algunos sabios consideraron que la basmalah es obligatoria al inicio del wudû).
  5. Al montar un medio de transporte: Allâh dijo: “Y dijo (Nûh): “Embarcad en ella, en el Nombre de Allâh será su curso y su amarre; ciertamente, mi Señor es Perdonador, Misericordioso” [Sûrah Hûd (11), âyah 41]. El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) también dijo a Ÿâbir (radiallâhu ‘anhu): “Monta, en el Nombre de Allâh”. Y ‘Alî ibn Abî Tâlib (radiallâhu ‘anhu) dijo que el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) enseñaba a decir al subir: “Bismillâh, alhamdulillâh, subhânalladhî sajjara lanâ hâdhâ wa mâ kunnâ lahu muqrinîn, wa innâ ilâ Rabbinâ lamunqalibûn” (En el Nombre de Allâh, alabado sea Allâh, glorificado sea Aquel que nos ha sujetado esto y no podíamos por nosotros mismos dominarlo, y ciertamente a nuestro Señor hemos de volver).
  6. Al comer y beber: El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “¡Oh joven! Di: ‘Bismillâh’, come con tu mano derecha y come de lo que está frente a ti.” Algunos sabios consideraron obligatoria la basmala al inicio de la comida, y que quien la omite deliberadamente incurre en pecado, pues permite que el enemigo (el Shaitân) participe en su comida. Si la persona olvida decirla al principio, debe hacerlo cuando lo recuerde: “Si alguno de vosotros olvida decirla al inicio, que diga: ‘Bismillâh auwalahû wa âjirahû’ (En el Nombre de Allâh al principio y al final)”. El término “comida” incluye todo lo que el ser humano ingiere, ya sea alimento o bebida, pues Allâh dice: “Y quien beba de él no será de los míos; y quien no lo pruebe, ciertamente será de los míos” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 249]. Por tanto, es un error no decir ‘Bismillâh’ al beber agua, jugo, té o cualquier bebida.
  7. Al sacrificar un animal: Allâh dice: “Y no comáis de aquello sobre lo que no se haya mencionado el Nombre de Allâh, pues ciertamente es una perversión” [Sûrah Al-An‘âm, 6:121]). El Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) sacrificó dos carneros blancos con cuernos y dijo: “Bismillâh, Allâhu Akbar” (En el Nombre de Allâh, Allâh es el Más Grande).
  8. Al dormir y al despertar: El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Cuando uno de vosotros se disponga a dormir, que sacuda su lecho con el borde de su ropa, y diga: ‘Bismika Rabbî wada’tu ÿanbî wa bika arfa‘uh, fa in amsakta nafsî farhamhâ, wa in arsaltahâ fahfadh-hâ bimâ tahfadhu bihî ‘ibâdakassâlihîn” (En Tu Nombre, Señor mío, deposito mi costado, y con Tu Nombre lo levanto; si tomas mi alma, ten misericordia de ella, y si la devuelves, protégela como proteges a Tus siervos justos). Y al despertar decía: “Alhamdulillâhilladhi  ahyânâ ba‘da mâ amâtanâ wa ilayhin-nushûr” (Alabado sea Allâh, que nos ha hecho vivir después de habernos hecho morir, y hacia Él será el retorno).
  9. Al iniciar una tarea, escribir una carta o cualquier asunto importante: El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) decía en sus cartas: “Bismillâhir-Rahmânir-Rahîm. De Muhammad, siervo y Mensajero de Allâh, a…” (Y mencionaba el nombre del destinatario). Así comenzó el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) todas sus cartas a los reyes y gobernantes. También el propio Allâh enseñó a Su siervo Sulaymân (‘alaihis-salâm) a hacerlo: “Ciertamente es de Sulaymân, y dice: En el Nombre de Allâh, el Compasivo, el Misericordioso” [Sûrah An-Naml (27), âyah 30]. Esto muestra la nobleza y la importancia de iniciar todo con el Nombre de Allâh.
  10. Al realizar relaciones conyugales: El Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Si alguno de vosotros, al acercarse a su esposa, dice: ‘Bismillâh, Allâhumma yannibnash-Shaitân wa yannibish-Shaitân mâ razaqtanâ’ (En el Nombre de Allâh, ¡oh Allâh! apártanos del Shaitân y aparta al Shaitân de lo que nos concedas), y si de esa unión nace un hijo, el Shaitân no podrá dañarlo jamás” [Bujârî y Muslim].

Conclusión

Ésta es la bendita frase “Bismillâhir-Rahmânir-Rahîm”, una llave de todo bien, una protección frente a todo mal y un recuerdo constante de que todo lo que el musulmán hace debe comenzar con la mención de Allâh, el Compasivo, el Misericordioso.

Ella purifica las intenciones, aleja la negligencia, atrae la bendición, ilumina los actos, eleva el alma, y es una señal de obediencia, amor y dependencia total en el Señor de los Mundos.

Recordemos siempre comenzar con ‘Bismillâh’: al levantarnos, al salir, al hablar, al trabajar, al enseñar, al servir, al comer, al rezar, al escribir, al descansar, al viajar, al hacer el bien.

Así, nuestras vidas enteras se convertirán en una continua mención de Allâh, y nuestras acciones se llenarán de Su luz y Su misericordia.

Desde una perspectiva neurocientífica, decir Bismillâh antes de cualquier acción actúa como un botón de reinicio neuronal. Calma la amígdala (centro del miedo), activa la corteza prefrontal (toma de decisiones, consciencia) y cambia el estado del sistema nervioso de lucha o huida a descanso y presencia.

Cuando comenzamos con Bismillâh, no solo “decimos palabras”, sino que programamos el cerebro y el cuerpo para actuar con intención. Cada célula, cada órgano e incluso nuestro campo magnético corporal se ven bendecidos por el recuerdo divino. Es como revestirse de luz antes de salir al mundo.

Espiritualmente, Bismillâh es un escudo, una forma de ponernos bajo la protección de Allâh. Psicológicamente, nos conecta con la tierra. Físicamente, regula la respiración, ralentiza el ritmo cardíaco y nos hace más conscientes de lo que estamos a punto de hacer.

Pruébalo, antes de beber agua, comer, iniciar tu computador o incluso salir a la calle, susurra Bismillâh. Notarás que te mueves más despacio, con más paz, más belleza y más presencia.

Bismillâh no es solo un comienzo, es un portal al momento presente.

¡Oh Allâh! Haznos de aquellos que Te recuerdan constantemente, que Te mencionan con sus lenguas, que comienzan sus obras con Tu Nombre, que buscan Tu rostro en todo acto, y que viven y mueren diciendo: “Bismillâhir-Rahmânir-Rahîm.”

¡Oh Allâh! Bendícenos con el recuerdo sincero, con corazones atentos, y con lenguas que no se cansen de mencionarte. Y concédenos morir en estado de fe, con Tu Nombre en nuestros labios y Tu amor en nuestros corazones.

Wa sallallâhu ‘alâ nabiyyinâ Muhammad, wa ‘alâ âlihi wa sahbihî aÿma‘în. Walhamdulillâhi Rabbil ‘âlamîn. Âmîn.

Was-salâmu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh

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