La hiyrah

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Hermanos y hermanas: dice Allâh Altísimo: “El número de meses para Allâh es doce, en el Libro de Allâh, el día en que creó los cielos y la tierra. De ellos, cuatro son inviolables. Esta es la práctica de adoración recta” [Sûrah Taubah (36), âyah ]. Dice también Allâh Ta‘ala: “Di: Si amáis a Allâh, seguidme, que Allâh os amará y perdonará vuestras faltas. Allâh es Perdonador y Compasivo. Di: Obedeced a Allâh y al Mensajero, pero si os apartáis… Ciertamente Allâh no ama a los que reniegan” [Ali ‘Imrân (3), âyât 31 y 32].

Estamos entrando en el mes de Muharram, primer mes del Calendario Islámico y uno de los cuatro meses sagrados. Muharram es un mes que tiene grandes virtudes y días a los que el Mensajero (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dio un trato especial. El décimo día de este mes es conocido como el día de ‘Ashurah, y nuestro Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) solía ayunarlo, y exhortaba a sus compañeros a hacer lo mismo, y este ayuno es anterior incluso al ayuno del mes de Ramadân.

Cuando el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) fue preguntado acerca de las virtudes de dicho ayuno dijo: “Tengo esperanzas en Allâh de que el ayuno de este día borra las faltas cometidas en el año anterior”.

Hermanos y hermanas, como nuestro calendario comienza con el año de la emigración de nuestro mensajero desde Makkah hacia Madinah, dedicaremos esta Jutbah a repasar juntos las enseñanzas que nos deja ese importante viaje.

Los compañeros de Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) habían comenzado a emigrar de Makkah cuando las persecuciones se hicieron cada vez más difíciles de soportar. Emigraron algunos hacia Abisinia donde fueron bien recibidos y pudieron practicar su religión libremente; otros emigraron más tarde a la ciudad de Madinah, en aquel entonces llamada Yathrib, y escogieron esa ciudad porque habían escuchado al Mensajero de Allâh describir el lugar donde emigraría más tarde, y las descripciones coincidían con la ciudad de Madinah.

El Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), sin embargo, se quedó en Makkah llamando incansablemente a la gente hacia Allâh, y aguardando la orden de su Señor Altísimo para emigrar, porque un mensajero no puede tomar esa decisión por sí solo.

Mientras tanto el Islam se expandió por toda Madinah, y su gente se comprometió con la causa de Allâh y con auxiliar al Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y a sus compañeros emigrantes.

La gente de la tribu de Quraish, al tanto de la situación, se reunió a debatir que se debía hacer con Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y decidieron acabar con él de una vez por todas, e idearon para ello un elaborado plan. En ese momento, llegó la orden de Allâh de abandonar Makkah y emigrar hacia Madinah.

Hermanos y hermanas, basta con tener presente la situación de Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) como la hemos expuesto, para entender lo delicado que era emprender un viaje en esas circunstancias. se necesitaba actuar en extremo secreto, y tomar toda clase de precauciones para poder llegar a Madinah sin problemas.

La gente de Quraish no iba a permitir que el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) abandonara Makkah y se reuniera con sus compañeros en un lugar seguro, por lo que no dudarían en perseguirlo y cortar su camino.

Pero a pesar de todo, Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) se encomendó primeramente a Allâh, y así debe actuar cada musulmán ante cada situación o tarea, porque Allâh dice en el Quran: “Quien se abandone en Allâh, Él le bastará” [Sûrah Talâq (65), âyah 3].

Luego tomó toda clase de medidas para poder llevar a cabo el viaje, calculó bien el camino, contrató a un guía experto para que los llevara por caminos desconocidos, reguló la marcha entre las horas del día y la noche para pasar desapercibidos, y planeó todo con la mejor estrategia. Así debe actuar también cada musulmán y cada musulmana, luego de depositar la confianza en Allâh, debe hacer uso de todos los medios que Allâh ha puesto a su disposición. luego los resultados están en las manos de Allâh.

También entre las enseñanzas de ese viaje está la fidelidad de Abû Bakr (radiallâhu ‘anhu) y su fervor por servir a la Causa de Allâh, poniendo su riqueza y su propia integridad física y vida, dejando su tierra y sus negocios para complacer a Allâh Altísimo.

Hermanos y hermanas, roguemos a Allâh para que haga de nosotros buenos seguidores de su Mensajero (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), y que nos beneficie con las enseñanzas obtenidas de la Hiÿrah. Âmîn.

Wassalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakatuh

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