RECIBIENDO RAMADÂN Y REVIVIENDO EL QURÂN

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Dice Allâh Altísimo en el Sagrado Qurân: “¡Creyentes! Se os ha prescrito el ayuno al igual que se les prescribió a los que os precedieron. ¡Ojalá tengáis temor (de Allah)! Por un determinado número de días, fijados para ello. Pero el que esté enfermo o de viaje, podrá hacerlo, en igual número, otros días. Y los que pudiendo ayunar (no lo hagan o interrumpan su ayuno) que alimenten, como exención, a unos pobres. Pero quien haga el bien espontáneamente será mejor para él. Y que ayunéis es mejor para vosotros, si sabéis. En el mes de Ramadán se hizo descender el Corán, dirección para los hombres y pruebas claras de la Guía y del Discernimiento; así pues, quien de vosotros vea el mes, que ayune, y el que esté enfermo o de viaje que lo haga en otro momento, por el mismo número de días. Allah quiere para vosotros lo fácil y no lo difícil, pero quiere que completéis el número (de días) y que proclaméis la grandeza de Allah por haberos guiado. ¡Ojalá seáis agradecidos!” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyât 183 a 185].

Dijo nuestro querido Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Aquél que observe el ayuno de Ramadân con imân (fe) y firmeza en la creencia de la salvación tendrá todas sus faltas pasadas perdonadas”. [Al-Bujari y Muslim]. También dijo (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Quién revive las noches de Ramadân con fe y esperanza en obtener la recompensa prometida, le serán perdonada sus faltas pasadas” [Al-Bujari y Muslim].

Respetados hermanos y hermanas, el día de hoy nuestros corazones se llenan de alegría y júbilo por la cercanía del mes de Ramadân; estamos ansiosos por escuchar las noticias del avistamiento del Hilâl (la luna nueva) del mes de las virtudes, para dar comienzo al ayuno y a las oraciones del Tarawîh en las noches benditas. Hacemos desde ya nuestros planes y cálculos para poder asegurar por lo menos una lectura completa de la palabra de Allâh, cuya revelación sobre nuestro Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) comenzó precisamente en dicho mes ¿Cómo no regocijarnos y llenarnos de felicidad y grandes expectativas, cuando las virtudes de Ramadân son tan numerosas, y su ambiente nos atrapa con sus encantos únicos año tras año? Rogamos a Allâh que nos permita alcanzar el mes de Ramadân con vida, gozando de un perfecto estado de salud y albergando en nuestro corazón las mejores intenciones. Âmîn.

Antes de comentar algo sobre las virtudes de Ramadân y las grandes recompensas que aguardan a quienes llenan sus días y noches con actos de adoración, es necesario que recordemos la condición más esencial para la aceptación ante Allâh: La intención sincera.

Dice Allâh Altísimo: “A pesar de que no se les había ordenado, sino que adorasen a Allah, rindiéndole sinceramente la adoración, como hanifes y que establecieran el salâh y entregaran el zakâh. Y esta es la práctica de adoración auténtica” [Sûrah Al-Baiyinâ (98), âyah 5]. Dijo el Nabî (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Ciertamente todas las acciones valen por sus intenciones, y cada persona obtendrá (a cambio de su acción) según haya sido su intención” [Al-Bujari y Muslim]. A la luz de esta âyah y muchas otras más, así como de este hadîth, queda claro que Allâh acepta de las acciones de sus siervos únicamente aquellas que han sido realizadas con la sincera intención de complacerlo y obedecerlo. Por eso, cuando entramos en el mes de Ramadân teniendo en cuenta sus virtudes como las mencionadas en el hadîth de Abû Hurairah (radiallâhu ‘anhu), dijo Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Quién ayuna el mes de Ramadân con fe y con esperanza en conseguir las recompensas prometidas, le serán perdonada sus faltas pasadas”; o el otro hadîth, que señala: “Quién revive las noches de Ramadân con fe y esperanza en obtener la recompensa prometida, le serán perdonada sus faltas pasadas”. Debemos tener presente en todo momento la intención sincera, y revisarla y renovarla tantas veces como sea necesario, para que no sea nuestro caso como el que describió el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) cuando dijo: “Hay ayunantes que no obtienen de su ayuno más que pasar hambre, y hay quienes reviven la noche con adoración, pero no consiguen sino el cansancio” [Ibn Mâÿah, de Abû Hurairah].

Hermanos y hermanas, el mes de Ramadân es conocido también como el mes del Qurân, pues la revelación del mismo comenzó en este mes. El Qurân es la palabra de Allâh revelada por Allâh para la guía de la humanidad. Dice Allâh en el Sagrado Qurân: “Ese Libro, sin duda, contiene una guía para los temerosos (de su Señor)” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 2].

El Qurân es, por lo tanto, el Libro que guía a quien lo lee con temor de Allâh y anhelando Su perdón, y le proporciona las herramientas necesarias para vivir de la forma que complace a Allâh, y quien vive procurando complacer a Allâh, podrá aspirar al éxito de esta vida y la otra.

En un hadîth, el mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) puso un ejemplo para que podamos entender mejor esto que acabamos de decir. Dijo: “El Qurân es como una cuerda de cuyos extremos uno está donde Allâh y el otro en vuestras manos”. Muchas veces cuando alguien se está ahogando o está en un hoyo profundo y es difícil volver a la superficie, los equipos de rescate le arrojan una cuerda para que pueda volver a un lugar donde esté seguro. En el hadîth que mencionamos recién, Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) compara al Qurân con una cuerda como las que se usan para el rescate, lo que significa que quien se aferra al Qurân, y sólo quien lo hace, puede salvarse de las tribulaciones de esta vida mundana y de las dificultades de la vida próxima.

El Qurân ilumina nuestros corazones y los llena de vida, mientras que el corazón que se encuentra desprovisto del efecto de la lectura del Qurân se endurece y se llena de oscuridad, tal como una casa se mantiene ordenada y limpia mientras se encuentra bien habitada, pero cuando es abandonada se arruina y se llena de polvo, suciedad y maleza. Dijo el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Aquel que no tiene en su corazón nada del Qurân es como una casa abandonada”.

Por eso, respetados hermanos y hermanas, es importante que cada uno de nosotros haga un esfuerzo para aprender el Qurân y recitar parte de él diariamente, para estrechar nuestra relación con la Palabra de Allâh, y esto debe ser así durante todo el año, pero más aún ahora que debemos alistarnos para Ramadân.

Nuestra relación con el Qurân debe ser la de una persona que está perdida y ha perdido toda esperanza, con un guía experto que aparece de manera repentina, y de manera completamente desinteresada lo lleva hasta su destino.

Hay quienes, al tener dificultades en su memorización o en su lectura, terminan dejando el Qurân de lado. Pero eso no es correcto, ya que Allâh recompensa cada uno por su intención, por su dedicación y su esfuerzo, además, la perseverancia en el aprendizaje del Qurân nos llevará, si Allâh quiere, a perfeccionar nuestra recitación.

Rogamos a Allâh que nos permita a todos alcanzar el mes bendito de Ramadân con vida y buena salud, y acepte nuestros ayunos, nuestras oraciones y nuestra recitación del Noble Qurân, así como le pedimos que el mes de Ramadân no concluya sin que nuestras faltas pasadas hayan sido borradas en su totalidad y nuestras almas hayan sido liberadas por su Señor Misericordioso de Fuego de Ÿahannam. Âmîn.

Wassalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakatuh

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