Ramadân, una oportunidad que no puede ser desperdiciada

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Dice Allah Altísimo en el Sagrado Qurân: “Y se les proclamará: Aquí tenéis el Jardín, lo habéis heredado por lo que hicisteis” [Sûrah Al-A’raf (7), âyah 43]. También dice Allah: “Es cierto que lo hicimos descender en la noche del Decreto. ¿Y cómo hacerte saber qué es la noche del Decreto? La noche del Decreto es mejor que mil meses. En ella descienden los ángeles y el espíritu con las órdenes de tu Señor para cada asunto. Paz, ella dura hasta el despuntar del alba.” [Sûrah Al-Qadr (97), âyât 1 a 5].

Dijo nuestro Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Cuando llega la primera noche de Ramadân los demonios malvados son encadenados, las puertas del Infierno son cerradas sin que quede abierta ni una sola; las puertas del Paraíso son abiertas hasta que no quede cerrada ninguna puerta, y un anunciante llama diciendo: “¡Oh tú, que buscas el bien, ¡Acércate! ¡Oh tú, que buscas el mal, ¡Aléjate!”

Hermanos y hermanas, esta vida mundana es, como se suele decir, un conjunto de oportunidades que pueden ser aprovechadas o desperdiciadas, y el comercio es un ejemplo de eso. El comerciante experto e inteligente que conoce el valor de las oportunidades aprovecha la temporada en la que la demanda de sus productos es elevada y trabaja en ella casi sin descanso, porque sabe el beneficio que le aguarda, mientras que el comerciante que no distingue bien, y no conoce la demanda de sus productos, o es presa de la flojera, deja pasar la temporada sin sacar de ella ningún beneficio.

En los asuntos mundanales es así, y todos estamos conscientes de ello, pero en los asuntos espirituales también las cosas funcionan de esa manera, pues si bien cada momento es importante, hay temporadas y oportunidades de un valor mucho mayor, y que demandan de nosotros más esfuerzo para aprovecharlas como se debe.

Una de esas oportunidades valiosas es el mes de Ramadân. La visita más esperada por todos y que está con nosotros por un tiempo limitado y pasa con una velocidad gigantesca. ya estamos terminando el primer tercio de Ramadân, y es conveniente que recordemos alguna de sus virtudes, para que nos sirvan de impulso para aprovechar lo que resta de la mejor manera.

En el hadîth que mencionamos al principio de nuestra Jutbah de hoy, nuestro Nabî (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo que en este mes las puertas del Infierno son cerradas. En este mes la gente que toma los caminos que llevan al fuego están en disminución y la gente que se agolpa a sus puertas también, mientras que mucha gente recibe la liberación por parte de Allah.

Al mismo tiempo, las puertas del Paraíso se abren y se embellece en preparación para recibir a sus afortunados moradores. La gente que transita por los caminos que conducen al Paraíso aumenta, y la gente que llama a sus puertas también.

En el mes de Ramadân los demonios son encadenados, lo que nos libra de un enemigo implacable, aunque no debemos olvidar que la lucha contra el nafs continúa incluso en este mes.

En estos benditos días, si bien no podemos escuchar el llamado del anunciante con nuestros oídos, podemos sentirlo en nuestros corazones, y como se inclinan hacia el bien de manera natural y se alejan del mal de manera natural.

¿Se ha visto un mes donde haya tanta gente dispuesta a hacer el bien? Ramadân es una oportunidad para obrar el bien que difícilmente puede ser igualada. el hecho de que todos estén dispuestos a ayunar, recitar el Qurân, revivir las noches con el salâh del Tarawîh, es de gran ayuda para cada individuo, porque es cierto que el musulmán se fortalece por medio de sus hermanos y hermanas.

Respetados hermanos y hermanas: rogamos a Allah que nos ayude a aprovechar esta hermosa oportunidad, y que nos permita vivirla y aprovecharla muchas veces más. Âmîn.

Wassalamu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakatuh

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