Jutbah Semanal
Traducción al español de la Jutbah que se dicta en árabe desde el Mimbar de Mezquita As-Salam, cada viernes y en los Eid.
LA IMPORTANCIA DE PRESERVAR LAS ORACIONES
- Viernes, 17 de Julio de 2026
- Ÿumu‘ah, 3 de Safar de 1448
- Imâm: Sh. Sulayman E. Jada
En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.
El tema de hoy es uno de los pilares más importantes del Islam: la preservación de las cinco oraciones diarias.
Allâh dice: “Preservad las oraciones, especialmente la oración intermedia, y presentaos ante Allâh con total humildad” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 238]. Allâh no dijo simplemente: “Recen”, sino “Preservad las oraciones”, es decir: cuídenlas, realícenlas puntualmente, con concentración, respeto y constancia. También dice: “La oración ha sido prescrita a los creyentes en horarios determinados” [Sûrah An-Nisâ’ (4), âyah 103].
La oración es el pilar del Islam
Después del testimonio de fe, no existe acto más importante que la oración. El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “La cabeza del asunto es el Islam y su pilar es la oración”. También dijo: “Lo primero por lo que el siervo será juzgado el Día de la Resurrección será la oración”. Si la oración es aceptada, el resto de las obras tendrá esperanza de ser aceptado; si es rechazada, las demás obras estarán en grave peligro.
La oración fortalece la relación con Allâh
La oración no es una carga, sino un encuentro con nuestro Señor. Cuando el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) enfrentaba dificultades decía: “¡Bilal! Danos descanso con la oración” Él encontraba tranquilidad, paz y fortaleza en ella.
Beneficios de preservar la oración: Fortalece la fe; Borra los pecados; Aleja del pecado y la inmoralidad; Da paz al corazón; Aporta barakah al hogar y al sustento; Ilumina el rostro y el corazón; Será una luz el Día del Juicio.
Allâh dice: “La oración preserva de la inmoralidad y del mal” [Sûrah Al-‘Ankabût (29), âyah 45]
¿Por qué muchos descuidan la oración?
Porque el mundo ocupa el primer lugar en sus corazones: el trabajo, los negocios, el estudio, el teléfono, las redes sociales o el entretenimiento. Pero ningún asunto mundanal vale más que responder al llamado de Allâh.
¿Cómo conservar nuestras oraciones?: Reconocer su inmenso valor; Responder al adhán inmediatamente; Rezar en congregación cuando sea posible; Dormir temprano para no perder el Fajr; Hacer du‘ā pidiendo firmeza; Enseñar a nuestros hijos con el ejemplo.
Allâh ordenó: “Ordena a tu familia que rece y persevera en ello” [Sûrah Tâhâ (20), âyah 132]
Queridos hermanos y hermanas: No permitamos que pasen los días mientras nuestra relación con Allâh se debilita. La oración distingue al creyente sincero. Es el alimento del alma y la llave de la felicidad verdadera.
Padres y madres: enseñen a sus hijos a amar la oración antes que verla como una obligación pesada. Jóvenes: ningún éxito académico o económico compensará la pérdida de una relación sólida con Allâh.
Recordemos que un día compareceremos ante nuestro Señor. En ese momento no importarán nuestras riquezas ni nuestros títulos, sino nuestras obras, y la primera de ellas será la oración.
Allâh dice: “Y prostérnate y acércate a Él” [Sûrah Al-‘Alaq (96), âyah 19] Y también: “Quienes preservan sus oraciones serán honrados en los Jardines del Paraíso” [Sûrah Al-Ma‘ârij (70), âyah 34-35].
Aquí, la novena aleya señala la séptima cualidad de los creyentes, cuando Allâh, Exaltado sea, dice: “Y aquellos que son constantes en la observancia de sus oraciones” [Sûrah Al-Mu’minûn (23), âyah 9].
La importancia de la oración (Ṣalāh) en el Islam
La oración es el pilar más importante del Islam después del testimonio de fe (ash-shahādatayn). Allâh, Glorificado y Exaltado sea, la prescribió en los cielos durante la noche del Isrā’ y el Mi‘rāŷ, cuando el Señor de la humanidad, el Profeta Muḥammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), fue elevado a los cielos hasta llegar al Sidrat al-Muntahā. Después, Allâh lo elevó a un nivel que ninguna otra criatura ha alcanzado y le impuso directamente las cinco oraciones diarias, sin la intermediación de ningún ángel. Este hecho constituye una de las mayores pruebas del elevado rango que la oración ocupa ante Allâh y de su inmensa importancia dentro de la religión.
La oración es el pilar fundamental del Islam, tal como dijo el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) a Mu‘ādh ibn Yabal: “¿Acaso no quieres que te informe sobre la cabeza del asunto, su pilar y la cúspide de su punto más alto?” Le respondí: «Sí, ¡oh Mensajero de Allâh!». Él dijo: “La cabeza del asunto es el Islam; su pilar es la oración, y la cima de su grandeza es el esfuerzo en el camino de Allâh” Asimismo, la oración fue una de las últimas recomendaciones que el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) hizo a su comunidad mientras agonizaba, repitiendo una y otra vez: “¡La oración, la oración! Y tratad bien a quienes están bajo vuestra responsabilidad”.
Quien desee examinar sinceramente su estado espiritual debe revisar cómo es su oración y cuál es su relación con su Señor. Quien descuida la oración, con mayor razón descuidará todo lo demás. Por ello, la oración será lo primero por lo que el siervo será interrogado el Día de la Resurrección. Si su oración es aceptada, el resto de sus obras también lo será; pero si es rechazada, todas las demás obras serán igualmente rechazadas.
La importancia de la oración es tan grande que nunca fue permitido abandonarla, ni siquiera en caso de enfermedad o de miedo. No deja de ser obligatoria incluso en las circunstancias más difíciles, como durante el combate o el peligro extremo.
Allâh dice: “Observad estrictamente las oraciones, especialmente la oración intermedia, y presentaos ante Allâh con total devoción. Pero si tenéis miedo, entonces orad caminando o montados. Y cuando recuperéis la seguridad, recordad a Allâh como Él os enseñó lo que antes no sabíais” [Sûrah Al-Baqarah (2), âyah 238-239].
Es decir, incluso si la persona debe orar caminando o montada, orientada o no hacia la qiblah, hará los movimientos de la oración mediante señales según sus posibilidades.
¿Cómo se preserva correctamente la oración?: Realizando el wuḍū’ (ablución) de forma completa y excelente; Cumpliendo la oración al comienzo de su tiempo; Ejecutando todos sus pilares con tranquilidad y sin apresuramiento; Orando con humildad (jushū‘), reflexión y plena conciencia de la grandeza de Allâh.
Sobre la virtud de preservar la oración
- Ibn Mas‘ūd (que Allâh esté complacido con él) narró: “Pregunté al Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): «¡Oh Mensajero de Allâh! ¿Cuál es la obra más amada por Allâh?» Él respondió: “La oración realizada en su debido tiempo” Pregunté: «¿Y después?» Respondió: “La bondad con los padres” Pregunté: «¿Y después?» Respondió: “El esfuerzo en el camino de Allâh” (Bujārī).
- Abu Hurairah (que Allâh esté complacido con él) narró que un beduino acudió al Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y le dijo: «¡Oh Mensajero de Allâh! Indícame una obra que, si la realizo, entraré en el Paraíso» El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) respondió: “Adora únicamente a Allâh sin asociarle nada, establece las oraciones obligatorias, entrega el zakāt obligatorio y ayuna Ramadán” El beduino respondió: «¡Por Aquel en Cuya mano está mi alma! No añadiré nada más». Cuando se marchó, el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Quien desee contemplar a un hombre de la gente del Paraíso, que mire a este hombre” (Bujārī y Muslim).
- El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “No hay musulmán al que le llegue una oración obligatoria y realice correctamente su ablución, su humildad y su inclinación (rukū‘), sin que ello sea una expiación de los pecados anteriores, siempre que no haya cometido pecados mayores. Y esto ocurre durante toda la vida” (Muslim).
- También dijo: “Quien preserve las cinco oraciones, cumpliendo correctamente sus inclinaciones, postraciones y horarios, convencido de que son una obligación proveniente de Allâh, entrará en el Paraíso” En otra versión: “Se le hará merecedor del Paraíso” Y en otra: “Le será prohibido el Fuego” (Clasificado como hasan por al-Albānī).
- En otro hadiz, Allâh, Glorificado sea, dice: “Quien rece cada oración en su debido tiempo, la preserve y no la descuide menospreciando su derecho, tendrá de Mí el compromiso de hacerlo entrar en el Paraíso. Pero quien no la rece en su tiempo, no la preserve y la descuide despreciando su derecho, no tendrá tal promesa. Si quiero, lo castigaré; y si quiero, lo perdonaré” (Clasificado como hasan por al-Albānī).
Enseñanzas de los piadosos predecesores (Salaf)
‘Umar ibn al-Jaṭṭāb (que Allâh esté complacido con él) solía levantarse durante la noche para rezar. Luego despertaba a su familia diciendo: «¡La oración, la oración!» Y recitaba la aleya: “Ordena a tu familia que establezca la oración y persevera en ello. Nosotros no te pedimos provisión; Nosotros te sustentamos. Y el buen final pertenece a la piedad” [Sûrah Tâhâ (20), âyah 132].
Cuando ‘Umar fue apuñalado por Abū Lu’lu’ah el mago persa y quedó inconsciente, los compañeros quisieron despertarlo. Uno de ellos dijo: «Despertadlo con la oración, pues no hay nada que pueda despertarlo como ella» Entonces le dijeron: «¡La oración, la oración, oh Comandante de los Creyentes!» Él despertó inmediatamente y dijo: «¡La oración, la oración! No hay parte alguna en el Islam para quien abandona la oración» Ibn Mas‘ūd (que Allâh esté complacido con él) dijo: «La oración es una medida. Quien la cumple plenamente recibirá su recompensa completa; y quien la disminuya, ya sabéis lo que Allâh dijo acerca de quienes defraudan en la medida»
También se relata sobre uno de los piadosos predecesores, Ar-Rabī‘ ibn Juzaim, que debido a su enfermedad era llevado a la mezquita sostenido entre dos hombres. Alguien le dijo: «¡Abū Yazīd! Allâh te ha concedido la concesión de rezar en tu casa» Él respondió: «Es cierto lo que dices; sin embargo, me avergüenza escuchar al pregonero de Allâh decir: “¡Venid a la oración! ¡Venid al éxito!”, y no responder a ese llamado»
¿Cuál es el secreto de que las cualidades de los creyentes comiencen y terminen con la oración?
Allâh, Glorificado y Exaltado sea, inició la mención de estas nobles cualidades con la oración y la concluyó también con la oración, para resaltar su enorme importancia y demostrar que es la más excelente de las obras.
El Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: “Sed rectos, aunque no podréis alcanzar la perfección absoluta. Sabed que la mejor de vuestras obras es la oración, y nadie preserva constantemente la ablución sino un verdadero creyente” (Hadiz clasificado como auténtico por el Imam al-Albānī en Tamām al-Minnah).
Asimismo, Allâh mencionó en primer lugar el jushū‘ (humildad y concentración en la oración) para destacar su importancia, pues una oración sin jushū‘ es como un cuerpo sin alma. Comenzó describiendo a los creyentes con el jushū‘ en la oración, como una alusión a que esta será una de las primeras cualidades que desaparecerán de la comunidad. Y concluyó con la preservación de la oración, indicando que será una de las últimas prácticas de la religión que permanecerán entre la gente.
La diferencia entre el jushū‘ y la preservación de la oración
El jushū‘ no es lo mismo que la preservación de la oración. El jushū‘ es una actitud interior del corazón que comprende: El temor reverente a Allâh; La humildad y el sometimiento ante Él; La concentración total del corazón; La reflexión sobre lo que se recita y se realiza durante la oración.
También se manifiesta exteriormente mediante la serenidad, la calma y la ausencia de movimientos innecesarios durante la oración. Es, por tanto, una cualidad del creyente mientras está realizando su ṣalāh.
En cambio, preservar la oración significa ser constante y perseverante en ella; cumplirla regularmente, realizar correctamente sus inclinaciones (rukū‘), postraciones (suŷūd), su recitación y los recuerdos (adhkār) legislados; y dedicarle toda la atención y el cuidado necesarios para que se realice de la manera más completa y perfecta posible, tal como Allâh la ha prescrito.
¡Oh Allâh! Haznos de quienes preservan sus oraciones con sinceridad y humildad.
¡Oh Allâh! Haz de la oración la alegría de nuestros corazones y la luz de nuestras vidas.
¡Oh Allâh! Guía a nuestros hijos y a nuestras familias para que sean constantes en la oración.
¡Oh Allâh! Perdona a los creyentes y a las creyentes, vivos y fallecidos.
Que Allâh envíe abundantes bendiciones y paz sobre nuestro amado Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), su familia y todos sus compañeros.
Âmîn.
Was-salâmu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh
