Jutbah Semanal

Traducción al español de la Jutbah que se dicta en árabe desde el Mimbar de Mezquita As-Salam, cada viernes y en los Eid.

LA IMPORTANCIA DE LA PURIFICACIÓN PARA EL CREYENTE

En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.

Hermanos y hermanas, dice Allah Altísimo en el sagrado Qur’an: “Allah ama a quienes se arrepienten constantemente y ama a quienes se purifican”. Surah La Vaca, ayah 222.

Hermanos y hermanas, uno de los grandes pilares sobre los cuales descansa la vida del creyente es la pureza. No se trata únicamente de lavar el cuerpo o mantener la ropa limpia. La pureza en el Islam es un concepto amplio que abarca el cuerpo, el corazón, las palabras, las acciones y la intención. Allah ama a quienes se purifican, y una de las características que distingue al creyente verdadero es precisamente su preocupación constante por mantenerse limpio tanto por fuera como por dentro.

Allah Altísimo dice: “Allah ama a quienes se arrepienten constantemente y ama a quienes se purifican”. Surah La Vaca, ayah 222.

Reflexionemos sobre esta aleya. Allah menciona juntos el arrepentimiento y la purificación. Esto nos enseña que así como el cuerpo necesita agua para limpiarse, el corazón necesita el arrepentimiento para purificarse de los pecados. El creyente vive buscando ambas cosas: la limpieza física y la limpieza espiritual.

Allah también dice: “En ella hay hombres que aman purificarse, y Allah ama a quienes se purifican”. Surah El Arrepentimiento, ayah 108.

Sin duda este es el honor más grande, el amor de Allah es la mayor aspiración del creyente, y entre las causas para alcanzarlo está la purificación. Cuando un musulmán cuida su higiene, realiza correctamente la ablución, mantiene limpio su hogar, su ropa y su mezquita, no está realizando simplemente una costumbre o una práctica de salud, sino un acto de adoración por el cual espera la complacencia de su Señor.

El Mensajero de Allah (S.A.W) dijo: “La pureza es la mitad de la fe”.

Este hadiz es de una importancia extraordinaria. El Profeta no dijo que la pureza es una parte pequeña de la religión, sino la mitad de la fe. Esto demuestra el enorme lugar que ocupa en el Islam. Ningún otro sistema religioso ha otorgado tanta importancia a la limpieza y a la higiene como nuestra religión. Antes de cada oración, el musulmán se presenta ante Allah purificado. Lava su rostro, sus manos, pasa agua por su cabeza y lava sus pies. Si necesita una purificación mayor, realiza el baño completo. Todo esto varias veces al día durante toda su vida.

Pero hermanos y hermanas, debemos preguntarnos: ¿de qué sirve tener el cuerpo limpio si el corazón está lleno de orgullo, envidia, rencor o hipocresía? La verdadera pureza comienza en el interior. Hay personas cuya ropa está impecable, pero su lengua está llena de insultos, calumnias y mentiras. Hay quienes cuidan mucho su apariencia, pero descuidan su sinceridad con Allah.

Allah dice: “El día en que no servirán de nada los bienes ni los hijos, salvo quien se presente ante Allah con un corazón puro”. Surah Los Poetas, ayah 88 y 89.

Ese corazón puro es un corazón libre de idolatría, libre de odio injustificado, libre de arrogancia y de resentimiento. Es un corazón que ama el bien para los demás, que acepta la verdad cuando la escucha y que teme encontrarse con Allah cargando injusticias hacia las personas.

El creyente debe preocuparse por purificar también su lengua. La lengua puede ser una causa de elevación o una causa de destrucción. Una palabra puede reconciliar dos corazones y otra palabra puede romper familias enteras. Una lengua limpia es aquella que recuerda a Allah, dice la verdad, aconseja con sabiduría y evita la murmuración, la difamación y la mentira.

Asimismo, debemos purificar nuestra mirada. Vivimos en una época en la que los pecados entran por los ojos con una facilidad nunca antes vista. Un teléfono en la mano puede convertirse en una puerta hacia la obediencia o hacia la desobediencia. Quien desea mantener puro su corazón debe comenzar por proteger su mirada.

También debemos purificar nuestros ingresos. No basta con que la comida sea deliciosa; debe ser lícita. No basta con que el dinero sea abundante; debe ser obtenido mediante medios permitidos. El Mensajero de Allah (S.A.W) habló sobre el hombre que levanta sus manos al cielo suplicando a su Señor, mientras su alimento es ilícito, su bebida es ilícita y su sustento proviene de lo ilícito, y dijo: “¿Cómo habría de ser respondida su súplica?”

La pureza alcanza incluso nuestras relaciones con las personas. El creyente procura que nadie tenga un derecho pendiente sobre él. Pide perdón cuando se equivoca, devuelve lo que pertenece a otros y evita causar daño. De poco sirve lavar nuestras manos si están manchadas con la injusticia hacia nuestros semejantes.

Hermanos y hermanas, la pureza también debe reflejarse en nuestros hogares. Un hogar limpio, ordenado y cuidado es una manifestación de agradecimiento a Allah. Nuestros hijos aprenden observando. Si crecen viendo que sus padres valoran la limpieza, la organización y el cuidado de la casa y de la mezquita, comprenderán que el Islam no es solamente un conjunto de rituales, sino una forma completa de vivir.

No olvidemos tampoco la pureza de la intención. Muchas obras aparentemente pequeñas alcanzan un gran valor cuando son realizadas únicamente por Allah, mientras que grandes obras pueden perder todo su valor cuando buscan la admiración de la gente. Antes de cada acto preguntémonos: ¿lo hago por Allah o por las personas?

El creyente vive purificándose constantemente. Si peca, se arrepiente. Si cae, se levanta. Si se equivoca, rectifica. Nunca se acostumbra a convivir con el pecado ni deja que las manchas del corazón permanezcan durante mucho tiempo. Así como nadie aceptaría vestir ropa sucia durante semanas, tampoco el creyente acepta dejar que su corazón permanezca cubierto por los pecados sin arrepentirse.

El Profeta (S.A.W) dijo: “Cuando el siervo creyente comete un pecado aparece un punto negro en su corazón. Si abandona ese pecado, pide perdón y se arrepiente, su corazón vuelve a quedar limpio. Pero si continúa pecando, esa mancha aumenta hasta cubrir todo el corazón.”

Por eso, hermanos, el arrepentimiento frecuente es una de las mayores formas de purificación. Nadie está libre de errores. El mejor de nosotros no es quien nunca peca, sino quien más rápido vuelve a su Señor.

Pidamos a Allah que purifique nuestros cuerpos, nuestras almas, nuestros corazones y nuestras acciones. Que nos conceda una lengua veraz, una mirada protegida, unas manos que solo hagan el bien y unos corazones sinceros.

Allah dice: “Por cierto que triunfará quien purifique su alma, y habrá fracasado quien la corrompa”. Surah El Sol, ayah 9 y 10.

Rogamos a Allah Altísimo que purifique nuestros corazones de la hipocresía, nuestras acciones de la ostentación, nuestras lenguas de la mentira y nuestros ojos de la traición. Qe nos haga de aquellos a quienes ama por su arrepentimiento y por su pureza. Que Perdone nuestros pecados, acepte nuestras obras, fortalezca nuestra fe y nos permita encontrarnos Con Él con un corazón puro. Âmîn.

Was-salâmu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh

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