Jutbah Semanal
Traducción al español de la Jutbah que se dicta en árabe desde el Mimbar de Mezquita As-Salam, cada viernes y en los Eid.
EL AJLAQ DE RASULULLAH (SAW) ES LA MEJOR IMAGEN DEL ISLAM
- Viernes, 21 de Agosto de 2026
- Ÿumu‘ah, 8 de Rabi'ul-Auwal de 1448
- Imâm: Sh. Soud Ahmad Soud Fajreldin
En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.
Alabado sea Allâh, Altísimo. Suyo es el Reino y La Alabanza, y Él es quien todo lo sabe, todo lo ve. Atestiguo que no hay más divinidad que Allâh, único, sin asociados, y atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero, a quien Allâh envió como misericordia para los mundos y como el más hermoso ejemplo de carácter para toda la humanidad.
“¡Oh, seres humanos! ¡Tengan temor de su Señor, Que los ha creado de una sola persona, de la que ha creado a su cónyuge, y de los que ha diseminado un gran número de hombres y de mujeres! ¡Tengan temor de Allâh, en Cuyo nombre se piden cosas, y respeten la consanguinidad! Allâh siempre los observa” [Sûrah An-Nisâ’ (4), âyah 1]
“¡Oh, creyentes! Tengan temor de Allâh con el temor que Le es debido y no mueran sino como musulmanes” [Sûrah Âl ‘Imrân (3), âyah 102]
“¡Oh, creyentes! Tengan temor de Allâh, y que cada alma considere cuánto ha obrado para el mañana. Tengan temor de Allâh, porque Allâh está bien informado de cuanto hacen” [Sûrah Al-Hashr (59), âyah 18]
“¡Oh, creyentes! ¡Tengan temor de Allâh y crean en Su Mensajero! Les dará participación doble en Su misericordia, les dará una luz para el camino y los perdonará. Allâh es Absolvedor, Misericordioso” [Sûrah Al-Hadîd (57), âyah 28]
“¡Oh, creyentes! Tengan temor de Allâh y hablen solo con la verdad. Él hará virtuosas sus obras y perdonará sus pecados. Quien obedece a Allâh y a Su Mensajero obtendrá un triunfo grandioso” [Sûrah Al-Ahzâb (33), âyât 70-71]
El tema de esta jutbah es uno de los pilares más olvidados de nuestra fe, y a la vez uno de los más urgentes en la época que vivimos: El buen carácter, el ajlaq, y de manera particular, el ajlaq del Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), pues él es la mejor presentación que un musulmán puede ofrecer del Islam al mundo.
Allâh, Glorificado y Exaltado sea, dice sobre Su Mensajero(sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Y en verdad, tú posees un carácter sublime” [Sûrah Al-Qalam (68), âyah 4]
Este es un elogio que Allâh, el Creador de los cielos y la tierra, dirige directamente a Su Profeta. No lo elogia primero por sus milagros, ni por sus victorias, sino por su carácter. Esto nos enseña que el ajlaq no es un asunto secundario en la religión: Es el fruto y la prueba de la fe verdadera.
Y dice también Allâh, Glorificado y Exaltado sea: “En el Mensajero de Allâh tienen, ciertamente, un bello ejemplo para quien anhela a Allâh y el Último Día, y recuerda mucho a Allâh” [Sûrah Al-Ahzâb (33), âyah 21]
No dice Allâh que en el Mensajero (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) hay un ejemplo solo en la adoración, o solo en el ayuno, o solo en la guerra. Dice “uswatun hasanah”, un bello modelo integral: En su trato con su esposa, con sus vecinos, con los niños, con los ancianos, con quienes no compartían su fe, y hasta con quienes lo perseguían.
Cuando le preguntaron a nuestra madre ‘Aishah (radiallâhu ‘anha) sobre el carácter del Mensajero de Allâh, ella respondió: “Su carácter era el Qur’ân” [Muslim]
Esto significa que el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) no solo transmitió el mensaje del Qur’ân con palabras: Lo vivió con sus actos. Cada mandato de misericordia, de justicia, de paciencia y de honestidad que encontramos en el Libro de Allâh, lo encontramos encarnado en su vida diaria.
Dijo el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Ciertamente he sido enviado para perfeccionar las nobles cualidades del carácter” [Ahmad y Al-Bujari, en Al-Adab Al-Mufrad]
Hermanos, esto nos debe hacer reflexionar profundamente: Si la misión del Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) se resume, entre otras cosas, en perfeccionar el ajlaq, entonces nuestra tarea como seguidores suyos no puede limitarse a memorizar rituales sin transformar nuestro trato con la gente. Un musulmán de oración impecable pero de trato áspero con su familia, su vecino o su compañero de trabajo, no está representando fielmente el mensaje de su Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam).
Dijo el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “El más completo de los creyentes en cuanto a la fe es el que tiene mejor carácter” [Al-Tirmidhi, hadîth hasan sahîh]. Y dijo también (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Nada pesará más en la balanza del siervo el Día del Juicio que el buen carácter” [Abu Dawud y Al-Tirmidhi, hadîth hasan sahîh]
Fíjense, hermanos: No dijo que lo más pesado en la balanza sería el ayuno voluntario, ni el rezo nocturno solamente, sino el buen carácter. Esto no significa que la adoración carezca de valor; significa que el buen carácter es la manifestación externa y visible de una adoración sincera y aceptada.
Anas ibn Malik (radiallâhu ‘anhu) sirvió al Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) durante diez años. Y dijo: “Serví al Mensajero de Allâh durante diez años, y jamás me dijo ‘¡Uf!’, ni me reprochó algo que hice diciendo ‘¿Por qué lo hiciste?’, ni algo que dejé de hacer diciendo ‘¿Por qué no lo hiciste?” [Bujari y Muslim]. Diez años de servicio, de infancia a juventud, sin una sola palabra áspera. Este es el nivel de ajlaq que transformó a las tribus de Arabia y que hizo que la gente entrara en la religión de Allâh en multitudes, no por la fuerza de la espada, sino por la belleza del trato.
Allâh, Glorificado y Exaltado sea, dice: “No te hemos enviado sino como misericordia para los mundos” [Sûrah Al-Anbiyâ’ (21), âyah 107]. Y el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) mismo dijo, describiéndose a sí mismo frente a los idólatras de Ta’if que lo apedrearon hasta hacerlo sangrar: “No, ciertamente espero que Allâh haga surgir de su descendencia a quienes adoren solo a Allâh, sin asociarle nada” [Bujari y Muslim]
Aquel que tenía todo el derecho, y todo el poder que le ofreció el ángel de las montañas, de pedir que esa gente fuera destruida, eligió la misericordia y el perdón. Esa es la imagen del Islam que nuestro Profeta nos dejó como legado, y esa es la imagen que nosotros debemos proyectar hoy.
En un mundo donde muchas personas conocen el Islam únicamente a través de titulares, de conflictos o de estereotipos, el musulmán común, tú y yo, en el trabajo, en la universidad, en el barrio, somos frecuentemente el único “Qur’ân viviente” que la gente a nuestro alrededor llegará a leer. Nuestra sonrisa, nuestra honestidad en los negocios, nuestra paciencia ante la injusticia, nuestro respeto al vecino no musulmán, nuestra ternura con nuestros hijos y esposas: todo esto habla del Islam más fuerte que mil palabras.
Dijo el Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam): “Los creyentes más completos en su fe son los mejores de ellos en carácter, y los mejores de ustedes son los mejores con sus esposas” [Al-Tirmidhi, hadîth hasan sahîh]
El buen ajlaq comienza en casa, con la familia, antes de mostrarse fuera. No hay contradicción entre ser un buen musulmán y ser una persona amable, honesta y de trato fácil; al contrario, uno es consecuencia del otro.
Que Allâh nos haga de aquellos que siguen el ejemplo de Su Mensajero (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) no solo en la forma, sino en la esencia de su ajlaq. Que Allâh embellezca nuestro carácter como embelleció nuestros rostros, y que nos haga, con nuestro trato, una invitación viva hacia Su religión. Âmîn.
Was-salâmu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh
