Jutbah Semanal
Traducción al español de la Jutbah que se dicta en árabe desde el Mimbar de Mezquita As-Salam, cada viernes y en los Eid.
¿CÓMO DEBE SER NUESTRO AMOR POR EL PROFETA (SAW)?
- Viernes, 4 de Septiembre de 2026
- Ÿumu‘ah, 22 de Rabi'ul-Auwal de 1448
- Imâm: Sh. Sulayman E. Jada
En el Nombre de Allâh, Misericordioso, Compasivo. Alabado sea Allâh por habernos traído al Camino Recto, honrado con el Islam y guiarnos a la fe. Sus bendiciones sean con el sello de los Mensajeros y Profetas, quien transmitió el Mensaje y cumplió con lo que Allâh le encomendó, hasta que lo alcanzó la muerte por Su orden. Que las bendiciones y la paz de Allâh sean con él, su virtuosa familia y sus distinguidos compañeros.
Alabado sea Allâh, Señor de los mundos. Damos gracias a Allâh por habernos hecho parte de la Ummah de Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y por habernos enviado al mejor de los Mensajeros.
Allâh dice: «No te hemos enviado sino como misericordia para los mundos» [Sûrah Al-Ambiyâ (21), âyah 107]
Queridos hermanos y hermanas, hay una pregunta que cada musulmán debe hacerse: ¿Realmente amo al Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam)? Todos probablemente responderemos: Sí, lo amamos. Pero la pregunta más importante es: ¿Cómo demostramos ese amor? ¿Es solamente una emoción? ¿Son solamente palabras? ¿O nuestro amor se manifiesta en nuestra manera de rezar, de hablar, de tratar a nuestra familia, de educar a nuestros hijos y de relacionarnos con los demás?
El verdadero amor por el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) debe convertirse en fe, obediencia, seguimiento, imitación, respeto, sacrificio y deseo de vivir de acuerdo con su ejemplo.
- Amar al Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) es parte del îmân
Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: «Ninguno de vosotros tendrá una fe completa hasta que yo sea más amado para él que su padre, su hijo y toda la humanidad». Esto significa que el amor por él (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) no es algo secundario. Forma parte de la perfección de nuestra fe.
Por eso debemos preguntarnos: ¿Conocemos su vida? ¿Conocemos sus enseñanzas? ¿Conocemos su carácter? ¿Sabemos cómo trataba a su familia? ¿Sabemos cómo trataba a los niños? ¿Sabemos cómo reaccionaba cuando alguien lo ofendía? Porque es difícil amar profundamente a alguien que no conocemos.
- El primer paso para amarlo es conocerlo
¿Cómo podemos amar al Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) si no conocemos su vida? ¿Cómo podemos sentir nostalgia por él si nunca estudiamos su historia? ¿Cómo podemos seguir su ejemplo si no sabemos cómo vivió?
Por eso debemos enseñar la Seerah a nuestros hijos. Contémosles sobre su honestidad. Su misericordia. Su paciencia. Su humildad. Su generosidad. Su perdón. Su amor por los niños. Su amor por sus compañeros. Cuando nuestros hijos conozcan al Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), comenzarán a amarlo. Y cuando lo amen, querrán imitarlo.
- La mayor prueba del amor es seguirlo
Allâh dice: «Di: Si verdaderamente amáis a Allâh, seguidme; Allâh os amará» [Sûrah Âl ‘Imrân (3), âyah 31]. Este versículo nos enseña algo extraordinario: El amor verdadero produce seguimiento.
Si digo yo dijo amar al Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), entonces debo preguntarme: ¿Intento seguir su Sunnah? ¿Intento imitar su carácter? ¿Intento hablar como él hablaba? ¿Intento perdonar como él perdonaba? ¿Intento ser misericordioso como él era misericordioso? Aquí el amor deja de ser una palabra. Se convierte en una forma de vida.
- Abu Bakr (radiallâhu ‘anhu): un amor basado en el sacrificio
Uno de los mayores ejemplos de amor al Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) fue Abu Bakr (radiallâhu ‘anhu). Cuando el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) emigró de Makkah a Madinah, Abu Bakr lo acompañó. Durante aquel viaje, su preocupación era la seguridad del Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). Allâh nos recuerda en el Qur’ân ese momento, diciendo: «No estés triste, ciertamente Allâh está con nosotros» [Sûrah At-Tawbah (9), âyah 40]
El amor de Abu Bakr (radiallâhu ‘anhu) no era solamente emocional. Era un amor que significaba: sacrificio, protección, lealtad y entrega. Esta es una lección para nosotros: Si realmente amamos al Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), entonces debe importarnos su mensaje. Debe importarnos su Sunnah. Debe importarnos que sus enseñanzas estén vivas en nuestras familias.
- ‘Umar (radiallâhu ‘anhu): cuando el amor superó al propio ego
‘Umar ibn al-Jattab (radiallâhu ‘anhu) dijo a Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) que lo amaba más que a todo excepto a sí mismo. Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) le indicó que su amor todavía debía superar incluso eso. Entonces ‘Umar (radiallâhu ‘anhu) reflexionó y reconoció que ahora el amado de Allâh, Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) era más amado para él que incluso su propia persona.
El mensaje es profundo. El amor verdadero se demuestra cuando existe un conflicto entre mi deseo y la enseñanza del Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam).
¿Qué elijo? Cuando quiero vengarme, pero la Sunnah me enseña a perdonar, ¿qué hago? Cuando quiero responder con dureza, pero la Sunnah me enseña a controlar mi lengua, ¿qué hago? Cuando mi ego quiere ganar una discusión, pero el Mensajero (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) me enseña humildad, ¿qué hago? Ahí se prueba nuestro amor.
- Anas (radiallâhu ‘anhu) y la maravillosa frase: «Estarás con quien amas»
Un hombre preguntó al Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) acerca de la Hora Final, él (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) le preguntó qué había preparado para ella. El hombre respondió que no tenía muchas obras, pero que amaba a Allâh y a Su Mensajero. Entonces el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) le dijo: «Estarás con quien amas»
Anas (radiallâhu ‘anhu) relató que los musulmanes nunca se alegraron tanto por algo como por estas palabras. Él mismo dijo que amaba al Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), a Abu Bakr y a ‘Umar, y esperaba estar con ellos debido a su amor, aunque sus obras no fueran iguales a las de ellos.
Qué esperanza tan hermosa: Estarás con quien amas. Imaginemos el Día del Juicio. Imaginemos encontrarnos con Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). Imaginemos estar junto a Abu Bakr, ‘Umar, ‘Uthman, ‘Ali y los demás compañeros (radiallâhu Ta’ala ‘anhum). Qué bendición.
Pero este hadiz no significa abandonar las obras. Al contrario: el amor sincero nos impulsa a actuar.
- Amar al Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) significa amar su Sunnah
Si realmente amamos al Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), debemos amar sus enseñanzas. La Sunnah nos enseña: cómo rezar, cómo ayunar, cómo hablar, cómo tratar a nuestros padres, cómo tratar a nuestros esposos y esposas, cómo educar a nuestros hijos, cómo tratar a nuestros vecinos, cómo perdonar, cómo mostrar misericordia, cómo controlar nuestra ira. Por eso, una de las mayores pruebas de nuestro amor por él es seguir la Sunnah.
- Saludar al Mensajero de Allâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) con abundantes salawât
Allâh dice: «Ciertamente Allâh y Sus ángeles bendicen al Profeta. ¡Oh, creyentes! Pedid bendiciones por él y saludadlo con abundante paz» [Sûrah Al-Ahzâb (33), âyah 56]
Cuando escuchamos su nombre debemos acostumbrar nuestras lenguas a enviarle salawât. Especialmente el viernes, debemos aumentar nuestra oración y salutación sobre él. Y debemos enseñar esto a nuestros hijos.
- Amar su carácter
Allâh describe al Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) diciendo: «Y ciertamente posees un carácter sublime» [Sûrah Al-Qalam (68), âyah 4], por tanto, si amamos al Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), debemos preguntarnos: ¿Somos honestos? ¿Somos misericordiosos? ¿Somos humildes? ¿Perdonamos? ¿Tratamos bien a nuestras familias? ¿Ayudamos a los necesitados? ¿Controlamos nuestra ira? No podemos decir que amamos profundamente al Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) mientras ignoramos sus enseñanzas morales.
- Su amor debe verse dentro de nuestros hogares
El Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) dijo: «El mejor de vosotros es quien mejor trata a su familia, y yo soy el mejor de vosotros con mi familia» Por eso, la verdadera Sunnah debe entrar en nuestros hogares.
El marido debe preguntarse: ¿Cómo trato a mi esposa? La esposa debe preguntarse: ¿Cómo trato a mi esposo? Los padres deben preguntarse: ¿Cómo tratamos a nuestros hijos? El hogar debería ser uno de los lugares donde más claramente se vea nuestro amor por Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam).
- Su amor debe aparecer en la educación de nuestros hijos
El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) era misericordioso con los niños. Los abrazaba. Los besaba. Los cargaba. Los escuchaba. Los enseñaba. Si amamos a Rasûlullâh (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), debemos aprender de su método educativo. No queremos que nuestros hijos conozcan el Islam solamente a través de miedo y castigos. Queremos que conozcan: Allâh como su Señor, el Corán como su guía y Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) como su modelo.
- Amar al Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) significa aprender a tener paciencia
El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) sufrió muchísimo. Fue rechazado. Fue insultado. Fue herido. Perdió seres queridos. Pasó hambre. Fue perseguido. Sin embargo, nunca abandonó su misión. Por eso, cuando nosotros atravesamos dificultades, debemos recordar que nuestro amado Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) también sufrió. Cuando alguien nos hiere, recordemos su paciencia. Cuando alguien nos ofende, recordemos su perdón. Cuando la vida se vuelva difícil, recordemos su perseverancia.
- Thaubân (radiallâhu ‘anhu) y el anhelo por el Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam)
Uno de los relatos más conmovedores es el de Thauban (radiallâhu ‘anhu). Era profundamente unido al Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) y sufría cuando no podía verlo. Su preocupación llegó incluso a la vida del Más Allá: pensaba que él (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) tendría una posición elevadísima en el Ÿannah y temía no poder estar cerca de él. Esto nos muestra la profundidad del amor de los compañeros. No era solamente: “Amo al Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam)” Era: “Quiero estar con él.”
- Amar al Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) sin exagerar
Nuestro amor debe ser profundo, pero también correcto. El Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam) nos enseñó: «No me elogiéis excesivamente como los cristianos elogiaron al hijo de Mâriam. Yo soy solamente un siervo; digan: el siervo de Allâh y Su Mensajero» Lo amamos profundamente. Lo respetamos, lo honramos, seguimos su Sunnah, enviamos salawât sobre él, pero sabemos que es el Siervo y Mensajero de Allâh. Ese es el equilibrio correcto.
- ¿Cómo enseñamos a nuestros hijos a amar al Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam)?
Padres y madres: No digamos simplemente “Ama al Profeta” Hagamos que nuestros hijos lo conozcan. Una vez por semana, reunamos a la familia. Contemos una historia de la Sîrah. Leamos un hadîth. Preguntemos: ¿Qué aprendimos del Profeta (sallallâhu ‘alaihi wa sallam)? Y después pongámoslo en práctica. Si aprendimos sobre su misericordia, seamos más misericordiosos; si aprendimos sobre su honestidad, seamos más honestos; si aprendimos sobre su perdón, perdonemos. Así nuestros hijos no solamente escucharán sobre el Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), lo verán reflejado en nosotros.
Conclusión
Queridos hermanos y hermanas: Somos la Ummah de Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). Él nos enseñó el Tauhîd, él nos enseñó el Qur’ân, él nos enseñó el salâh, él nos enseñó cómo vivir, y soportó dificultades para transmitirnos este mensaje. Por eso nuestra respuesta debe ser un amor sincero, un amor que aparece en nuestra oración, en nuestra Sunnah, en nuestro carácter, en nuestros hogares, en la educación de nuestros hijos, en nuestra paciencia, en nuestro perdón, en nuestra misericordia, y en nuestras salawât sobre él (sallallâhu ‘alaihi wa sallam). Y recordemos siempre las palabras que llenaron de alegría los corazones de los sahabah (radiallâhu ‘anhum): «Estarás con quien amas»
Entonces roguemos a Allâh para que, como nosotros amamos al Profeta Muhammad (sallallâhu ‘alaihi wa sallam), haga que nuestro amor sea sincero, nos permita seguir su Sunnah, nos permita imitar su carácter, nos permita reunirnos con él en el Ÿannah, nos permita beber de su Haud, y nos permita ser de aquellos sobre quienes se diga: «Estarás con quien amas». Âmîn.
Was-salâmu ‘alaikum wa Rahmatullâhi wa Barakâtuh
